Ante veranos más secos y menor disponibilidad hídrica, los municipios se enfrentan al desafío de utilizar alternativas sustentables para mantener la vegetación sin desperdiciar un recurso cada vez más escaso en Mendoza. Las propuestas incluyen desde jardines xerófilos hasta la modernización del riego y la utilización de variedades de coberturas que no demanden un gran consumo de agua.

El arbolado, los parques y plazas de Mendoza son algunos de los símbolos históricos de la provincia que supo convertirse en un oasis gracias a su red de acequias. La situación en torno a la crisis hídrica obliga a los municipios a cambiar el paradigma sobre el mantenimiento de los espacios verdes, priorizando el cuidado del agua sin sacrificar biodiversidad y calidad de vida.

Según los especialistas, hay un cambio cultural que se viene materializando año a año y que podría terminar de instalarse una vez que se empiece a cobrar por volumen de agua. “El cobro por volumen es un escenario cercano, todo aquel que gaste más de lo que expresan los indicadores de la Organización Mundial de la Salud va a tener que pagar esa agua. Creo que eso puede motivar a que cambien aún más los tipos de jardines o sistemas de riego”, explicó la ingeniera agrónoma y master en Arquitectura del Paisaje, Alejandrina Bacaro.

Optimización del riego

Los clásicos pulmones verdes de la provincia exigen riego y mantenimiento constantes, a eso se suma la tradición cultural, solo en la Ciudad de Mendoza hay 111 espacios verdes entre parques, plazas, plazoletas, paseos y bulevares. Actualmente, esos espacios se riegan con tres formas diferentes de riego: riego con camiones, riego por aspersión y riego por manto.

“Estamos trabajando para reconvertir los espacios que tienen riego por camión y riego por manto. Queremos tecnificarlos a aspersión para bajar más o menos un 80% el consumo de agua. Este año logramos hacerlo en algunas plazas”, expresó Marcos Tohme Glielmi, director de Espacios Verdes y arbolado de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza.

En cuanto al mantenimiento y mejoras en los espacios verdes que no incluyan expediente de obra pública, para este año el presupuesto en el municipio capitalino es de aproximadamente unos 1.500 millones de pesos. “Hemos realizado algunas encuestas con vecinos para saber las opiniones respecto a los jardines de plantas nativas u otras especies, pero los resultados siempre son los mismos, hay una preferencia por el verde. Estamos frente a un cambio de paradigma que requiere tiempo”, agregó el funcionario.

Crédito: Andrea Ginestar

Recientemente, se anunciaron obras de parquizado y embellecimiento de los espacios que circundan el Nudo Vial. Fueron más de 10 mil metros cuadrados intervenidos con césped y plantas. El riego del espacio se realizará por aspersión a través de una toma que sale del Canal Cacique Guaymallén en dos turnos diarios de 20 minutos. “Estaba deteriorado, tuvimos que arreglar el riego para lo cual se convocó a la escuela de buceo porque la toma de agua está dos metros bajo agua. Vino la gente de riego de Guaymallén y repararon todo lo que quedaba. Colocamos especies de bajo consumo hídrico”, aclaró Eduardo Fernández, jefe de la asesoría forestal de Vialidad Provincial.

Al ser consultado sobre la decisión de poner césped en lugar de jardines secos, el funcionario destacó: “Era una superficie muy grande y difícil de mantener para un jardín seco. Es una zona muy transitada por gente y requería poner piedras que podían ser utilizadas con otros fines, era un riesgo en caso de una manifestación. Entonces se decidió colocar el pasto de un lado y del otro lado, los canteros”.

De césped extensivo a diseños que ahorran agua

Una respuesta que gana terreno tanto en lo público como en lo privado, son los jardines xerófilos: diseños que priorizan especies adaptadas a climas secos, uso de mantillos, drenaje eficiente y riego dirigido que tienen como objetivo bajar la demanda hídrica sin renunciar al valor estético y social del verde.

Una de las alternativas en las que se viene trabajando desde hace tiempo es reemplazar céspedes extensos por cubresuelos y arbustos nativos, también se está trabajando en la optimización del riego para que el consumo de agua no sea tan importante”, explicó Alejandrina Bacaro.

“Hay clientes que siempre te van a pedir el césped y el jardín un poco más tradicional, estamos hablando por ahí en algunos barrios privados, pero en general cuando trabajamos para instituciones como bodegas, restaurantes, todo ese tipo de clientes siempre te piden bajo mantenimiento, bajo requerimiento hídrico. El 90% de mis colegas trabajan con plantas autóctonas y otro tipo de coberturas de suelo”, agregó.

Otra de las opciones que gana terreno es la chipica, que en el invierno se pone amarilla, pero solo consume agua en el verano. “La gente está dispuesta a bajar el consumo de agua y tener amarillo en el invierno”, aclaró la especialista y agregó: “Nadie quiere poner ladrillo en los patios, la gente está pidiendo otras opciones con vegetación y ahora hay muchos lugares para conseguir las plantas nativas”.