Magalí Silicato con su uniforme de trabajo.

Empática, simpática y disciplinada, las tres palabras que definen a Magalí Silicato, de 32 años. Ella es preventora de Capital desde hace dos años y medio y también estudia Derecho. Además, mantiene un estricto entrenamiento en el gimnasio, de lunes a viernes, desde hace 15 años.

En su perfil de Instagram muestra parte de las rutinas y los pies de fotos siempre van acompañados con frases motivacionales. “Y aunque creí que no, a eso también sobreviví. Soy desesperadamente indestructible”, dice uno de ellos, el cual refleja su lucha.

Se describe como solitaria a raíz de distintas situaciones que tuvo que enfrentar en la vida. “Si no me saco yo, no me saca nadie”, repetía cuando todo parecía oscurecerse. 

“En momentos de vulnerabilidad y sin compañía, hay más probabilidades de caer en adicciones, como la droga o el alcoholismo”, señaló. Pero ella encontró otro tipo de salida: entrenar cuerpo y mente mientras potencia el trabajo en las calles como uniformada.

La actividad física siempre fue una parte importante de su vida, jugó al hockey por 11 años y luego se trasladó al gimnasio. 

En charla con El Sol, contó que en esos momentos de tristeza y angustia que solía tener, ejercitarse fue su salvación. El cambio no fue solamente físico, sino que cambió su manera de pensar y la perspectiva de sí misma, indicó. 

Encontró una actividad que le permitió canalizar el dolor y sacar para afuera cualquier situación que la aqueje. Ese bienestar aumentó tanto a raíz de los entrenamientos, que es uno de los mensajes que busca transmitir a las 9 mil personas que la siguen en la red social de las imágenes. El objetivo es ayudar a toda persona que se sienta sola, tal y como ella lo sintió alguna vez.

Por otro lado, en su perfil de Instagram, muestra otra faceta: la humorística. Se considera alguien alegre y graciosa, y apunta a mostrar eso para poder sacarle una sonrisa a quien lo necesite. 

Un día de su vida es muy atareado, de hecho, se levanta a las 5, desayuna un plato de huevos revueltos con avena y café, se dirige al trabajo hasta las 3, vuelve a su casa para almorzar, descansa si es necesario, y luego parte para el gimnasio. Al terminar, suele salir a correr o andar en bici. 

Un sueño frustrado y el comienzo de algo nuevo  

Desde siempre, uno de sus sueños fue convertirse en policía. Lo intentó, pero derribaron la ilusión al no admitirla por su estatura. Un golpe bajo que la entristeció. 

Luego, comenzó a estudiar Derecho en la Universidad Nacional de Cuyo. Va por el tercer año, pero priorizó el trabajo y debió suspender la carrera. 

Un día, vio un anuncio de la Municipalidad de Mendoza sobre unas inscripciones para un concurso de preventor. Sin pensarlo, decidió anotarse, aunque no tenía muchas esperanzas. 

Después de rendir varios exámenes y pasar por varias instancias evaluativas, de dos mil personas que se presentaron, sólo 20 fueron elegidos para el puesto. Magalí obtuvo el tercer puntaje más alto y consiguió ingresar. Actualmente, se desempeña cotidianamente por algunos cuadrantes de la zona metropolitana, como el barrio Bombal, el Centro y la Sexta Sección.

Al trabajar como apoyo junto a personal policial y realizar tareas donde previene delitos y cualquier situación que perjudique a la sociedad o al medioambiente, siente que está cumpliendo su sueño, aquel que le frustraron cuando quiso ser parte del Ministerio de Seguridad. 

Advierte que, en ocasiones, no es fácil ser mujer y ser preventora, ya que muchos hombres le han faltado el respeto y han hecho caso omiso a sus órdenes. Un ejemplo que destacó fue cuando tuvo que enfrentarse a unos “trapitos”. Recibió amenazas y hasta intentaron golpearla cuando ella les solicitó que se retiren de la vía pública.

A pesar de cualquier situación de peligro, aseguró que ama lo que hace y que se siente capacitada para cumplir con ese rol. “No tengo miedo y cada día quiero ir por más”.

En sus ratos libres le gusta ayudar a la gente que la sigue en redes. Enseña una rutina, la técnica que utiliza y cómo realizar correctamente los ejercicios, aunque destaca que no es personal trainer, pero sus seguidores insisten en recibir apoyo.