En el marco de las opiniones opuestas que generó la decisión del CUC, las autoridades educativas de Mendoza defendieron el uso del celular dentro del ámbito escolar, aunque remarcaron que debe existir una regulación clara en las aulas para garantizar su utilización con fines pedagógicos. El ministro de Educación, Tadeo García Zalazar, sostuvo que el teléfono móvil puede ser una herramienta educativa cuando se utiliza en los momentos adecuados.
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Desde el Ministerio de Educación, Cultura e Infancias señalaron que el objetivo de las políticas educativas no es prohibir los celulares, sino ordenar su uso dentro del sistema educativo. “Los chicos tienen que habituarse a utilizarlo bien, porque también en la vida adulta profesional van a necesitar el teléfono para trabajar”, indicaron desde la cartera.
“No se prohíbe, se regula”
Para la Dirección General de Escuelas (DGE) cada institución escolar tiene la autonomía para definir acuerdos internos sobre el uso del celular. Esto debido a que el teléfono puede formar parte del proceso de enseñanza, siempre que exista una planificación docente.
Además, destacaron que las escuelas pueden establecer acuerdos con las familias y los docentes para regular el uso de los dispositivos dentro de cada comunidad educativa. “La escuela tiene la potestad y la autonomía para decidir cuáles son esos momentos”, sentenciaron desde el Ministerio de Educación.
El proyecto del CUC
El Colegio Universitario Central (CUC), dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo, inició una prueba piloto para regular su uso. María Ana Barrozo, coordinadora de todas las escuelas de la UNCuyo, explicó que el objetivo es ordenar el uso del dispositivo y evaluar su impacto en el aprendizaje.
“El celular tiene que ser utilizado con fines pedagógicos. Si los adolescentes lo continúan utilizando como hasta ahora, no será beneficioso”, aclaró en diálogo con El Sol. Barrozo también remarcó que el debate no debe centrarse en si el celular es bueno o malo.
La prueba durará tres meses
El régimen implementado en el CUC tendrá una duración inicial de tres meses. En dicho período, los celulares serán resguardados en cajas dentro de cada aula durante la jornada escolar, aunque podrán utilizarse si el docente lo solicita para una actividad pedagógica o ante situaciones excepcionales.
De acuerdo con Barrozo, el objetivo es analizar diferentes variables entre los estudiantes: “Se evaluará si mejora su desempeño, si disminuye la ansiedad por el dispositivo y si mejora la conexión con sus compañeros”.
Si los resultados son positivos, el sistema podría ampliarse a un período mayor.
Andrea Radich, directora del CUC, resaltó que de ninguna manera se busca prohibir el uso de los celulares, sino que es una medida de cuidado. “La implementación del régimen de resguardo del celular en la escuela de ninguna manera busca prohibir su uso, por el contrario, es una medida de cuidado: cuidar la calidad de atención de los estudiantes, promover más y mejores vínculos entre ellos y generar las condiciones que hacen posible un aprendizaje profundo y significativo”, concluyó.
El debate entre estudiantes
La medida generó debate entre alumnos del Colegio Universitario Central. Si bien algunos reconocieron que desconectarse durante las clases puede favorecer la concentración, otros señalaron que el principal problema surge en los recreos, donde no podrán utilizar el teléfono.
Entre los argumentos de los estudiantes aparecieron cuestiones prácticas: el uso de billeteras virtuales para pagar en el buffet, transferencias entre compañeros, consulta de material digital o fotografiar el pizarrón.
