Foto: El Sol

Hace unos meses, el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) comenzó a implementar el Programa de Control Biológico de Plagas, una actividad que tiene como objetivo desarrollar una herramienta amigable con el ambiente que apunte a la sustentabilidad de los espacios verdes y un lugar saludable para las personas.

El proyecto, ideado por Gastón Crauchuk, coordinador de Agroecología del Iscamen, ya se puso en marcha en plazas y paseos de la Ciudad de Mendoza y consiste en la liberación de insectos benéficos para el control de plagas. Esto va acompañado por la diversificación de las especies ornamentales y floríferas en canteros.

También en ejemplares de olmo se aplica una técnica de barrera mecánica, que consiste en el encintado en el tronco para el control del cascarudo del olmo.

“La propuesta surge con la idea de lograr tener plazas saludables en toda la provincia , sin necesidad de ejercer controles químicos. Para tal fin liberamos controladores biológicos en los espacios. Se trata de insectos que comen plagas, entre ellos, crisopas, vaquitas de San Antonio, parasitoides de la Mosca del Mediterráneo, algunas mantis, entre otros”, contó Crauchuk a El Sol.

Estos refugios ya se pueden observar en 20 plazas y paseos de la Ciudad de Mendoza.

En concreto, estos controladores biológicos de plagas se implementan con refugios o reservorios para que los insectos se protejan en las noches (cuando baja la temperatura) o de los pájaros. Cada una de las casas tiene sobre su base flores amarillas que se convierten en un punto de referencia porque tienen alimento con el polen.

Otro de los métodos empleados son las bandas para troncos de los árboles en ejemplares de olmos y también está el aumento de la diversidad de especies ornamentales y floríferas, plantas trampa, repelentes y atractivas para la fauna benéfica.

En los olmos se colocan bandas adhesivas como trampas para insectos.

Así se utiliza en Capital

El primer municipio con el que el Iscamen firmó convenio para lograr plazas y paseos orgánicos fue Ciudad. La comuna se hace cargo de la creación del refugio (donde se instala el reservorio) y la plantación de las flores, en tanto el Iscamen se ocupa de los controladores y la capacitación a todo el personal.

“Los refugios son creados en el municipio, mediante una carpintería propia y, hasta el momento, son 20 las plazas intervenidas, las principales de la Ciudad, entre las que se destacan, la plaza Italia, España, Chile, Independencia, Belgrano, Malvinas, entre otras”, contó Ivanna Klimisch, directora de Espacios Verdes y Arbolado de Ciudad.

“La próxima semana se colocarán en el Parque Central y la idea es hacer una transición de un uso convencional de agroquímicos a no usarlos, se busca que la biota esté equilibrada mediante controladores biológicos”, contó el profesional.

Además, en los olmos bola, que tiene una plaga endémica llamada el cascarudo del olmo, lo que se hace es instalar una cinta adhesiva en el tronco y que se cambia cada 20 días. Funciona como trampa de pegamento.

“Con estas medidas logramos un control de plagas en las especies, pero no eliminación absoluta. Se trata de medidas preventivas para preservar el arbolado de la Ciudad. En total hay unos 700 ejemplares de esa especie a los que se busca preservar”, contó Klimisch.

Así se ven las hojas de los Olmos que son atacadas por las plagas.

La funcionaria agregó que ese tratamiento, además, se complementa con pulverización química que se hace con productos de la línea jardín y cuya aplicación se realiza durante octubre y luego entre marzo y abril.

“Con este tipo de controles, nuestro objetivo es disminuir las acciones que tengan que ver con los agroquímicos que, si bien son necesarios, también es posible lograrlo de manera localizada”, dijo la profesional.

Otra de las metodologías empleadas por el municipio, que se puso en práctica hace dos años, es la endoterapia.

El procedimiento se aplicó en los árboles de la Alameda y de la plaza Independencia y consiste en la colocación de una inyección en la corteza hasta el xilema y lo que hace es traslocar el producto de manera que llegue a diferentes partes de la planta, sobre todo, a los ubicados en altura.

Se suman más municipios

El trabajo de los controladores biológicos ya está siendo aplicado por 1.200 productores, de los cuales hay 600 huerteros familiares a los que no sólo se les entrega productos sino que también se los asesora.

“Ya hemos avanzado con acuerdos con algunos municipios, el más próximo a emplear el sistema es Guaymallén y la idea es expandirnos en toda la provincia”, contó Gastón Crauchuk.