Los hechos pueden darse en distintos ámbitos, con años de distancia, con situaciones diferentes. Pero a lo largo de la vida las similitudes se tocan y aparecen los recuerdos de haber vivido algo similar.

Las noticias siguen repiqueteando lo sucedido. Este jueves en el estadio de fútbol de Gimnasia La Plata cuando jugaban los locales con Boca Juniors a estadio lleno, la Policía bonaerense para disipar a los simpatizantes que estaban afuera lanzó gases lacrimógenos y balas de goma. En minutos el caos se generó adentro, con los gases que traía el viento y terminó con el partido suspendido, la gente queriendo huir e invadiendo el campo de juego. Y una persona muerta por un problema cardíaco.

Coincidencias con un hecho acontecido en Mendoza el 23 de marzo de 1990 en el estadio de fútbol Andes Talleres. Esa vez no fue por un partido de fútbol. Fue en un recital de Soda Stereo que venía finalizando la gira de “Doble vida”, iniciada dos años antes.

Habían asistido unas 8.000 personas y este mismo cronista contaba lo sucedido en el diario Mendoza, que dejaría de publicarse dos meses después. Ese viernes de marzo se produjo la terrible represión de la Policía de Mendoza a los que trataban de ingresar sin boletos y se acercaban a los portones de ingreso, del sector de la platea. Tiraron gases lacrimógenos, balas de goma y repartieron palos. 

Parte de esa crónica contaba: “El estadio de Andes Talleres, el mismo que recibió con 10 mil personas a Zas, que cobijó a Virus y sus 7 mil seguidodes hace unos años y que escuchó a Baglietto, Celeste Carballo, a Charly Garcia, Nito Mestre y los Desconocidos de Siempre y a los míticos Vox Dei, es un lindo lugar para escuchar música, si hasta el mismo Roberto Carlos dio un recital ahí”.

A las 22.55, “el dale Soda, dale, y dale Soda dale dale…” atronó el césped y y la tribuna cuando salieron los muchachos aclamados, al escenario. Iban tres o cuatro temas y vino “Picnic en el cuarto B” con todos bailando y disfrutando. Y el ambiente se inundó de ese gas lacrimógeno inmundo y penetrante.

La crónica seguía describiendo lo sucedido, con letras de las canciones de la banda “Los guardianes tienen el honor… (de tirar gases)”, acuéstate…  (para no respirar el gas) … levántate (para que no te pise la muchedumbre)… enciéndelo (los papeles en los que hacía mi crónica para disipar el gas”.

“Estoy bailando una danza loca, quisiera escaparme”, como quisimos escapar todos en ese momento por lo que originaron los agentes del des-orden. Esos señores de azul llamados policías, que están para protegernos, nos dejaron desprotegidos.

“Signos, bajo una luna hostil”. Esos chicos que corrían sin saber que hacer, esos adolescentes llorando por los gases. Temiendo por la impotencia. Ahogándose y con arcadas y vómitos”.

Afuera continuaban las corridas, los gases, las balas de goma. Adentro el recital que se suspendía. “Hay una grieta en mi corazón, con desilusión”, bajaba de la voz de Gustavo Ceratti al ritmo de la batería de Charly Alberti, acompañado por la percusión de Andrea Álvarez, mientras Zeta Bosio hacía lo suyo con el bajo, Gonzo Palacios maravillaba con el saxo y Tweety González hacía sonar los teclados.

La policía no pudo arruinarlo todo, algunos continuaron en el césped, con la garganta áspera y los ojos ardidos. Y decía la crónica “los hombres del des-orden habían querido convertir a Talleres en ‘La ciudad de la furia’. Otros miles de chicos corriendo hacia el único portón que se abrió. Era el caos”.

Y llegó la calma con los Soda otra vez en el escenario y con Ceratti diciendo: “Superadas las macanas de la cana, seguimos“.

El recital continuó con un grito multitudinario convertido en insulto hacia esos “hombres de hierro”, que sonaba justificado. Adentro no había pasado nada y la policía con los gases, casi logra que pasara de todo.

A la una menos cinco Ceratti anunciaba el final con un “Gracias Mendoza”.

Un herido de bala de goma que debió ser hospitalizado y muchos más que no fueron a curarse fueron la consecuencia de la represión.

La crónica de hace más de 32 años de este periodista terminaba así: “El recital se hizo y terminó, aunque ‘Ellos’ no querían. Con la garganta áspera y los ojos picantes todavía les grito fuerte ‘Larga vida al rock and roll’. Y a la vida”.