Tres días han pasado desde que se conoció la triste noticia de que Pocha, la elefanta que en mayo viajó junto a su hija Guillermina al Santuario de Brasil, falleció y todavía se desconoce la o las causa de su deceso.
Si bien en unos días se emitirá un comunicado oficial con los resultados de la necropsia, las autoridades locales anticiparon a El Sol que “el animal murió porque ya había cumplido su ciclo de vida”.
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De acuerdo con lo expresado por el Secretario de Ambiente de Mendoza, Humberto Mingorance, “los elefantes asiáticos tienen una edad promedio que ronda los 48 años. Pocha se estima que tenía entre 56 o 57 años. Cuando arribó al Zoo de Mendoza, allá por los 70, no se sabía con exactitud la edad, por lo que consideramos que ya había cumplido su ciclo”.

Dudas respecto a la salud de Pocha
Mientras se aguardan los resultados de la necropsia, desde el Santuario manifestaron: “Mientras Pocha estuvo en Mendoza, en ocasiones vimos pequeños signos que nos hicieron preocupar de que tuviera problemas de salud subyacentes, pero nunca se diagnosticó nada”.
Ante esto, Mingorance aseguró “no estar al tanto sobre el comentario”, sin embargo, aclaró que “Pocha y Guillermina viajaron en perfecto estado de salud, sin necesidad de recibir ningún tipo de asistencia médica durante el recorrido”.
Asimismo, el titular de la cartera de Ambiente aclaró que “el proceso para trasladar a un animal al exterior incluye un seguimiento riguroso que de cuenta sobre su estado de salud. Si en esa instancia existe una leve sospecha, el viaje se suspende o, en su defecto, se cancela”.
Entre los requisitos que se les exigen a los animales para su traslado figuran: “El Certificado Cites, estudios de sangre, la cuarentena supervisada en el caso argentino por Senasa y al llegar al Santuario se vuelve a realizar otra cuarenta y se supervisa constantemente la adaptación y evolución del animal por los entrenadores y veterinarios, entre otras cosas”, explicaron desde la Secretaría de Ambiente.

Pese a las suposiciones, ahora resta analizar si el animal no ingirió algo raro, lo cual estaría casi desestimado por parte de las autoridades locales que, además, advirtieron: “En el Santuario todo está perfectamente controlado, de hecho, todos los elefantes que se encuentran alojados en el predio están en excelentes condiciones”.

Pocha en Mendoza
Se estima que Pocha nació en 1965, llegó a la Argentina del Zoo alemán “Tierpark Hagenbeck” (proveniente de India).
En 1968, con tres años de vida, irrumpió (por canje) en el Zoo de Mendoza, donde se convirtió en madre de Guillermina, su única hija.
Desde entonces hasta este año vivió en cautiverio. En el 2020 el gobierno provincial firmó un convenio con un santuario de Brasil para trasladar a las cuatro elefantas del lugar que ya había sido reconvertido en Ecoparque.
Las dos primeras en emigrar fueron Pocha y Guillermina y en breve lo harán Kenya y Tamy.

Kenya y Tamy, en la recta final
En Mendoza permanecen aún dos elefantes que aguardan ser trasladados a Brasil. Uno de ellos es Tamy, el padre de Guillermina, y la otra, la africana Kenya, que antes de fin de año viajará al Santuario para alcanzar su libertad, tras casi vivir cuatro décadas en cautiverio.
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Desde hace algunos meses, Kenya, que en la actualidad tiene 41 años, está siendo entrenada para el traslado al santuario por parte de la Dirección Ecoparque de la provincia de Mendoza y un grupo de especialistas por el Santuario de Elefantes de Brasil, junto a la colaboración de la Fundación Franz Weber.
“La elefanta está en cuarentena y en unas semanas daremos a conocer el operativo para su traslado. Por el momento estamos a la espera de que llegue el contenedor que la trasladará, hacer el proceso de adaptación (que incluye una serie de estudios y análisis de sangre que definen su estado para poder viajar). Estimamos que antes de fin de año, Kenya partirá rumbo a Brasil”, contó Mingorance.

Asimismo, el funcionario adelantó que Tamy, el macho asiático de entre 51 o 52 años, ya cuenta con la infraestructura montada para su adaptación.
“Una vez que Kenya emprenda su viaje, los adiestradores comienzan a trabajar con el macho, que será el último elefante que queda en la Argentina. Estimamos que a mediados del 2023 podría estar viajando rumbo a Brasil, donde permanecerá en un sitio diferente al de las hembras”, contó el Secretario de Ambiente.
