A poco menos de un mes de que finalicen las facultades extraordinarias que el Congreso le dio al presidente Javier Milei, el Gobierno nacional aceleró en el uso de la motosierra y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) está en la mira.

Este organismo es clave en la provincia, tanto en materia de investigación, transferencia tecnología, servicios y experimentación en los sectores vitivinícolas hortícolas y ganaderos de la provincia.

Durante esta semana, hubo reuniones entre los presidentes de los consejos regionales del INTA y el secretario de Agricultura de la Nación, Sergio Irraeta. En el encuentro, el funcionario nacional les informó que es inminente la publicación en el Boletín Oficial de un decreto que establecerá cambios en la estructura del organismo.

Estos cambios afectarían la autarquía del INTA. El Consejo Directivo de la institución está compuesto por ocho vocales (incluidos representantes de entidades agrícolas, académicos y un dirigente de la Secretaría de Agricultura) y por un presidente elegido por el Poder Ejecutivo, quien es el que toma las decisiones políticas.

En la reestructuración, el Poder Ejecutivo le quitaría la autarquía al organismo para darle todo el poder al presidente de la institución, Nicolás Bronzovich.

La preocupación surge porque, en la práctica, una vez publicado el decreto Bronzovich puede llevar adelante recortes importantes, tanto en personal como en las funciones de la entidad.

En Mendoza, son alrededor de 200 los trabajadores que prestan servicios en la institución y aseguraron que ya se han recortado casi el 15% del total de la planta, ya sea con despidos o con retiros voluntarios.

“Estamos preocupados porque es una organización que funciona muy bien. Hemos tenido el respaldo en todo el país, tanto de entidades agropecuarias históricas como la de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) o el gobernador de la provincia de Córdoba, Martín Llaryora”, indicó un trabajador de una de las delegaciones del INTA en Mendoza que habló con El Sol.

Además, agregaron que hasta el momento no han tenido novedades, pero adelantaron que este jueves estará en la provincia Claudio Galmarini, director del Centro Regional Mendoza-San Juan, en donde se conocerán más definiciones de los encuentros realizados con Irraeta.

Pedido abierto

En una carta dirigida a Iraeta, un grupo de 21 presidentes de Consejos Regionales y Centros de Investigación del INTA expresó su preocupación ante versiones de reformas que podrían alterar el modelo federal y descentralizado del instituto.

El documento, fechado el 10 de junio y firmado por dirigentes de todo el país, advierte sobre la posible recentralización de decisiones y la pérdida de peso del sector privado en la gobernanza del organismo.

Los firmantes, que representan a más de mil dirigentes y productores vinculados institucionalmente al INTA, remarcaron su compromiso con una modernización del sistema, pero dentro de un esquema participativo y plural.

“Estamos dispuestos a trabajar y discutir una reestructuración permanente para mejorar, modernizar y potenciar al INTA”, señalan, aunque advierten que cualquier cambio debe ser racional y no “caprichoso y centralizado”.

Uno de los puntos más sensibles del planteo es la posible modificación en la composición del Consejo Directivo del INTA, donde actualmente el sector privado mantiene mayoría.

Para los firmantes, este equilibrio es clave para garantizar la transferencia tecnológica hacia los productores y sostener la eficiencia del sistema de extensión rural. “De concretarse ese rumor, estaríamos frente a una estatización encubierta de lo que ya funciona con participación privada”, alertaron.

El documento también reivindica el rol territorial de las 53 Estaciones Experimentales y sus Consejos Asesores, que articulan con universidades, gobiernos provinciales, científicos y organizaciones del agro. En este sentido, consideran que debilitar esa red sería “desconectar al INTA de la realidad productiva” y empobrecer su capacidad de respuesta ante las necesidades del campo.

Finalmente, los presidentes proponen la creación de una Mesa de Reestructuración Permanente para auditar y sugerir mejoras sin romper con el espíritu fundacional del organismo. “Sin un INTA federal, no hay innovación situada ni desarrollo genuino”, concluye la carta, que busca abrir un canal de diálogo con el Ejecutivo en medio de un proceso de revisión del aparato estatal impulsado por el gobierno nacional.