¿Es cierto que la comida entra por los ojos? Seguro que sí, pero la experiencia de comer con un antifaz, desafía esa teoría. Y es que en Mendoza hay una propuesta innovadora, que invita a dejarse llevar por los aromas y los sentidos y disfrutar literalmente de una cena a ciegas.
Son tres horas que dura la propuesta gastronómica donde los participantes salen siempre ganando, ya sea por el disfrute que provoca estos encuentros y porque muchos logran despojarse de sus prejuicios sobre algún alimento que creyó que no le gustaba y terminó incorporándolo a sus preferencias.
En Mendoza, la chef y emprendedora Marisa Ortiz, impulsa esta novedad, verdaderas citas a ciegas que asegura que “son una excelente oportunidad para aprender sobre maridajes, degustar exquisiteces y hasta incorporar nuevos sabores. La gente sale muy conforme y su inquietud muchas veces es el maridaje de las comidas con el vino”.
El menú es justamente el secreto a descubrir. “Siempre pedimos que no transmitan a otros lo que comieron, porque en realidad la gracia es que la gente no sepa lo que come, es parte del secreto de los encuentros. Por lo general se incluyen muchos ingredientes, platos gourmet, mucha verdura y muy sano todo”, aclara Marisa, sobre esta original propuesta.
Degustación paso a paso
Las cenas tienen diferentes pasos. Los comensales llegan al lugar y se los recibe amablemente con un espumante y unos canapés. Los grupos son de 8 personas, que pueden o no conocerse y luego de esa bienvenida, se les coloca un antifaz para comenzar la experiencia en un salón ya preparado, que incluye música elegida para la ocasión. Todo comienza con aromas, para que los sentidos se activen.
Luego se inicia la seguidilla de cinco pasos, que son cinco platos y cinco vinos diferentes (también pueden ser limonadas, agua con gas o sin gas), y luego del postre, los organizadores llevan a la mesa los alimentos que se utilizaron para que los participantes, ya sin antifaz, los vean y comience la charla, el debate con café mediante. Además, los encuentros también están destinados a extranjeros que hablen inglés.

¿Cómo empezó todo?
La emprendedora mendocina comentó que esta experiencia comenzó el año pasado y que inicialmente la idea fue hacer estas cenas para ayudar a una amiga de Córdoba a construir una escuela. “Un grupo de amigas empezamos a reunirnos para poder juntar plata y lanzamos una cena a beneficio, con estas características. Allí surgió la idea que luego comenzamos a hacerla más comercial en Mendoza”, contó.
Los lugares donde se realiza esta experiencia sensorial varían, y está guiada por dos sommeliers, dos mozos (hombre y mujer) y Marisa que es la coordinadora del encuentro y quien está permanentemente al lado de los comensales controlando que todo salga bien. El costo ronda los 8.000 pesos y consta de cinco pasos y se realizan, por lo general, en el Hotel Postales de Chacras, en Viamonte 4762.
La historia de las cenas oscuras
Hay quienes pueden relacionar esta experiencia con las catas a ciegas, que en realidad se hacen para degustar vinos con otros objetivos. En Buenos Aires, se encuentra el Centro Argentino de Teatro Ciego donde todos los espectáculos se realizan en total e incluye un espectáculo gourmet. “El teatro ciego es diferente, porque si bien hay una propuesta gastronómica, el foco esta más puesto en el espectáculo, algo diferente a lo que hacemos acá, donde la comida es la protagonista y donde el participante despierta sus sentidos y ante todo disfruta”, señala la emprendedora.
Como concepto, las cenas a oscuras tienen lugar en diferentes partes del mundo. La historia cuenta que nació el restaurante Dans Le Noir, en París, hace más de 20 años. La idea era crear una forma de desafiar a los sentidos mientras se disfrutaba de la buena gastronomía. Esta propuesta se incluyó en ciudades del mundo, desde Londres hasta San Petesburgo.
