El Gobierno provincial y el Departamento General de Irrigación (DGI) quieren que alejar lo máximo posible de la campaña electoral al Plan Maestro para el Sector Hídrico y al nuevo Código de Aguas. Por ese motivo, la estrategia es discutir ambos proyectos después de la catarata de comicios de este año, ya que las propuestas deberán ser validadas por la Legislatura.
Este jueves, Sergio Marinelli, superintendente general de Irrigación, y Diego Berger, coordinador de Proyectos Internacionales de la empresa israelí Mekorot, que asesora a Mendoza para aplicar el programa que regirá las políticas hídricas de 2030 a 2050, presentaron en la Casa de las Leyes el plan en el que vienen trabajando tras la firma del convenio.
Por un lado, se diseñará un Plan Maestro para las siguientes décadas, y por otro, se redactará un nuevo Código de Aguas. La meta es contar con una estrategia que responda a la escasez que atraviesa la provincia, con el foco en la demanda actual y futura para el abastecimiento poblacional.
Cómo diseñarán el plan
En los próximos meses, las autoridades se dedicarán a evaluar la realidad actual de cada una de las cuencas y los escenarios para 2030, 2040 y 2050. El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianiglia) ayudará en esta tarea a Irrigación.
Los especialistas proyectarán la oferta hídrica y la manera en la que se modificará la demanda de agua, la cual aumentará a causa del calentamiento global y el crecimiento poblacional. Además, analizarán datos estadísticos respecto a la forma en la que ha ido disminuyendo el agua en cada uno de los ríos, entre otras cosas.
La idea es que en noviembre esta información ya pueda estar disponible “para avanzar en la etapa propositiva” y ser puesta a debate, indicó Marinelli.
“Esta etapa informativa se extenderá todo el año. No queremos que se mezcle con nada de la política en este año electoral, ni caiga dentro de ninguna grieta. Queremos que llegue a la Legislatura con el consenso necesario”, afirmó el titular de Irrigación.
Con todo, se procederá a la realización de un documento donde se plasmarán las acciones y las obras “que permitirán atender esa demanda creciente con una oferta decreciente”, explicaron. A partir de ahí se podrá comenzar a analizar el modo en el que se financiarán las obras.
Para ejecutar el Plan Maestro es necesario un Código de Aguas. A lo largo de los años se ha modificado la Ley de Aguas, de manera directa e indirectamente, a través de la Constitución Nacional en la reforma del 94, donde se incorporó lo ambiental porque no se contemplaba hasta ese momento, y también la modificó el Código Civil y Comercial de la Nación.

En la presentación estuvieron presentes expertos, legisladores de diversos partidos e intendentes, como Tadeo García Zalazar (Godoy Cruz), y Matías Stevanato (Maipú). También asistieron funcionarios del Ejecutivo, el ex gobernador Arturo Lafalla, el ex vicegobernador Juan Carlos Jaliff, y ambientalistas.
Esto se encuadra en las iniciativas delineadas durante la Misión Técnica por el Agua realizada en abril pasado a Israel, de la que participaron gobernadores y otros representantes de 10 provincias. Allí se estableció una línea de trabajo entre el Ministerio del Interior, las jurisdicciones y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
En septiembre, el gobernador Rodolfo Suarez firmó un acuerdo con la empresa estatal israelí Mekorot, en conjunto con San Juan. La intención es analizar cuáles obras de infraestructura pueden desarrollarse entre ambas provincias, vinculadas al manejo de agua y las áreas de riego.
Días atrás, el mandatario se reunió con Yizhaq Aharonovich, presidente de la compañía nacional de agua de aquel país.
Diego Berger hizo un repaso histórico de las medidas hídricas aplicadas en Israel y dio una serie de recomendaciones para que sean tenidas en cuenta en Mendoza a la hora de diseñar el plan.
El especialista aconsejó consolidar un sistema de medición que permita contar con datos precisos de la cantidad de agua que se consume y realizar estudios diagnósticos. También destacó la Ley del Agua de 1959, la reestructuración del sector hídrico de 2005, y el autofinanciamiento del mismo, como pilares para mejorar el abastecimiento.
Berger recomendó que exista un director con poder de decisión de manera centralizada, que trabaje con mesa ejecutiva con diversos representantes.
Otro aspecto que mencionó es que, para el consumo doméstico, en Israel no hay un cargo fijo en la facturación, sino que se paga por el agua que se consume, y que la tarifa varía entre 50 centavos de dólar y un dólar el metro cúbico.
El mayor consumo puede llegar a generar un gasto de hasta 4 dólares por metro cúbico. Comparó los costos del agua en el Estado de Israel y Mendoza manifestando que acá se paga casi 100 veces menos en el sector agrícola.
Las etapas del plan
- Primera etapa: el análisis de la situación actual de los recursos hídricos en todos los ríos de la provincia. Finaliza a fines de marzo.
- Segunda etapa: vinculada a la oferta y la demanda. “La oferta la estudiará el Ianigla a través de tres científicos y la demanda, es un trabajo de Economía, considerando los usos actuales, la matriz productiva y algunos escenarios prospectivos”, explicó Marinelli.
- Tercera etapa: consiste en llegar a los respectivos balances hídricos con base en proyecciones de oferta y demanda. “Con todo esto llegaremos, por último, a un documento donde se plasmen las acciones y obras que permitirán atender esa demanda creciente con una oferta decreciente”, manifestó el titular de Irrigación.
