Las Compuertas y Las Vegas son dos pequeñas localidad de Luján de Cuyo. La primera se encuentra a la vera de la Ruta provincial 82. Mientras que la otra, está al borde de la Ruta provincial 89. Ambas fueron elegidas por la ONG Responde para que sus habitantes asistieran a talleres de oficio gratuitos.

La particularidad de los mismos es que quienes capacitaban son jubilados que pertenecen al grupo Abuelos en Red de Supervielle. En estas dos localidades de Luján ofrecieron talleres de peluquería, telar y electricidad.

El programa de la ONG se llama Enseñando Nuestros Oficios (ENO) y comenzó a implementarse en todo el país en el 2005. El proyecto funciona gracias a la participación voluntaria de jubilados de todo el país que recorren pueblos para enseñar los secretos de sus oficios a los habitantes de todas las edades y que están necesitados de aprender una ocupación para tener una salida laboral.

Con este programa se enseña electricidad, peluquería, carpintería, albañilería, cosmetología, repostería, mecánica, pintura y confección. El mismo responde a una iniciativa de la ONG que promueve la recuperación de pueblos que se encuentran en riesgo de desaparición o en crisis.

“Las capacitaciones duran cuatro días, pero nosotros no elegimos arbitrariamente los talleres que vamos a dictar. Sino que realizamos un sondeo previo de los oficios que se pueden desarrollar en el pueblo en base a las necesidades que sus habitantes nos comunican”, contó Mariel Von Der Wettern, coordinadora de ENO.

Entre ambas localidades mendocinas, se inscribieron cerca de 45 personas mayores de 16 años. “Nos resulta muy interesante que los adolescentes, quienes están finalizando la secundaria, se inscriban en los talleres tratando de aprender un oficio hasta tanto se decidan por una carrera universitaria”, expresó Von Der Wettern.

Así, Antonio Vives compartió sus conocimientos en electricidad; Carmen Martínez, en peluquería. Y, Ana María Miraglia enseñó a los asistentes a tejer en telar.

“Soy jubilada como ama de casa y tejer al tela para mí es un hobbie. Un día me invitaron a participar del grupo del Supervielle y me encantó. Ya pasaron tres años desde entonces y cada una de las experiencias siempre han sido muy buena”, dijo Ana María, quien a sus 71 años nunca imaginó que terminaría enseñando un oficio.

“Muchos de los que realizan el curso queda en contacto con nosotros porque les parece que cuatro días son poco, pero es el tiempo que dispone la ONG. Lo lindo de estos talleres y que siempre le digo a la gente es que ser solidario no es solamente llevar ropa y comida sino también enseñar algo que te permita tener una salida laboral”, concluyó la mujer.

La ONG
 
Responde es una organización no gubernamental de promoción y desarrollo que tiene puesta la mirada sobre los desequilibrios territoriales, la emigración de la gente de los pueblos hacia ciudades que no los contienen, y el desaprovechamiento de recursos económicos, culturales y sociales existentes en cada pequeña localidad.