La polémica en torno al derrame cloacal ocurrido a finales de mayo sobre el canal Pescara en Corralitos sigue creciendo y ahora el senador de La Unión Mendocina, Gabriel Pradines denunció que un menor de la zona se infectó con una bacteria vinculada a estos derrames.

“Un niño fue internado en el Hospital Notti, aparentemente con una bacteria vinculada a la contaminación provocada por el derrame cloacal en la calle 2 de Mayo y Severo del Castillo de Corralitos”, afirmó el legislador provincial.

La complicación en la zona se agravó durante el 2025, pero alcanzó su peor momento luego de que tras unas fuertes lluvias producidas durante finales de mayo llevarán a que colapsara un colector cloacal de Aysam, hecho que obligó a la empresa de aguas estatal a verter efluentes sobre el canal Pescara.

Tras conocerse esta denuncia pública, el titular de Irrigación, Sergio Marinelli, publicó una extensa carta en sus redes sociales. Si bien no hace referencia a este caso puntual, se defendió de los ataques a su gestión que recibió durante los últimos meses.

Cuestionó duramente la intromisión de sectores políticos en la toma de decisiones técnicas sobre la gestión del agua en Mendoza. La declaración se enmarca en un contexto electoral, donde referentes de la oposición lanzaron críticas hacia el manejo del recurso hídrico, que el funcionario calificó como “livianas” y carentes de sustento técnico.

“Es fácil pararse frente a un micrófono y lanzar acusaciones sobre cómo debería administrarse el agua, a quien conceder o no el acceso al recurso, donde autorizar vertidos o que usos priorizar. Lo difícil, lo que requiere rigor y verdadera responsabilidad es gestionar un sistema hídrico en medio de un crecimiento poblacional desordenado, sequias prolongadas, infraestructura de servicios con problemas por falta de inversión, cambios en la matriz productiva y en los usos del suelo y demás efectos del cambio climático ya instalados. Y eso no se hace con opiniones livianas, se hace con evidencia”, afirmó.

Marinelli defendió el accionar del DGI y subrayó que cada decisión que se toma en el organismo responde a un proceso riguroso de análisis, monitoreo y control ambiental. Reivindicó la existencia de un equipo técnico especializado que opera con datos científicos, modelos de simulación y un enfoque de planificación de largo plazo, orientado a la sostenibilidad y la eficiencia en el uso del agua. “No se hace con opiniones livianas, se hace con evidencia”, remarcó.

El funcionario recordó que Irrigación tiene un mandato constitucional para gestionar el agua con criterios técnicos y no partidarios. También apuntó contra lo que definió como “política del ruido”, especialmente en “tiempos de elecciones”, y denunció que algunos sectores buscan generar confusión con discursos que apelan a slogans sin fundamento.

En este sentido, mencionó cuestionamientos sobre permisos para perforaciones o vuelcos de efluentes, que no habrían sido objetados cuando gobernaba el espacio político de los mismos críticos.

“En tiempos de elecciones como los que corren, aparecen algunos cuestionadores que hoy se preocupan, aunque no lo hicieron en otras épocas cuando gobernaba su partido, por permisos de perforar o vuelcos de efluentes cloacales. Quizás han perdido la memoria. Pero esto no es casual, estoy convencido que el fin que persiguen, invocando vanamente la defensa del agua y el ambiente, es tratar de confundir a la comunidad para que se crea que existe en las instituciones un deficiente control y cuidado del ambiente”, cerró.