El Gobierno define una suba del 5% en los combustibles, sumado al deslizamiento del dólar oficial y la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), lo que podría reflejarse en las estaciones de servicio luego del fin de semana largo. Las ventas continúan en descenso desde diciembre.

Desde mediados de 2021 hasta febrero del año pasado, el ICL estuvo congelado, cuando comenzó a aplicarse la primera de cuatro cuotas de incremento basadas en la inflación trimestral de 2021 y 2022. Con el objetivo de compensar el intento fallido de subir retenciones, se espera que este año aporte 0,5 puntos del PBI adicionales.

Tras la actualización del tributo correspondiente al primer trimestre del 2023, ahora se aproxima la cuota de abril sobre el segundo trimestre y en mayo la del cuarto, que tendrá el mayor impacto debido a la aceleración inflacionaria generada por la devaluación.

Según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), se prevé un alza del 35% en el Impuesto a los Combustibles Líquidos, lo que se traduciría en un traslado del 3,7% en Córdoba y del 4,3% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para la nafta súper de YPF.

La prioridad del Gobierno es mantener la desaceleración de la inflación, por lo que se ha pedido a las petroleras avanzar gradualmente hacia los precios internacionales. YPF estima que aún falta un aumento del 8% al 10% para alcanzar la paridad de importación, buscando mantener su rentabilidad. Esto ha generado un constante descenso en las ventas de combustible desde diciembre, alcanzando en febrero el menor volumen desde julio de 2021.

Fuente: con información de Infobae.