Un microclima político
La Fiesta de la Gandería convierte cada mayo a General Alvear en un microclima político, más aún en años electorales donde queda como la segunda vitrina de proyección detrás de la Fiesta de la Vendimia. Es que, a diferencia de ésta, es una verdadera fiesta del campo mendocino in situ.
A las autoridades provinciales que vienen con anuncios y hambre, hubo alrededor del tradicional almuerzo varios movimientos políticos que hablan de la interna radical en ese departamento del sur, la carrera hacia 2027 entre dos figuras de la UCR provincial, invitados nacionales, el lobby empresarial y algunos actos políticos donde el Gobierno de Mendoza volvió a apostar por uno de los reclamos más fuertes, el de la seguridad.

Cornejo y Petri, asunto separado
Las dos figuras excluyentes fueron Alfredo Cornejo y Luis Petri, por distintas razones. El gobernador, porque llegó con algunas respuestas que ya le habían anticipado en la previa a los pedidos de la Cámara Empresaria de General Alvear, que organiza la Feria. De hecho, se arrogó tecnológicamente la inauguración en remoto del acueducto ganadero Monte Comán-La Horqueta.
El ministro de Defensa, en tanto, trajo el mensaje de Javier Milei al departamento y no se perdió siquiera los agasajos previos donde, además de comida, hay mucha comidilla política de sobremesa. Y para todo momento, eligió un look Top Gun, con una campera de aviador que fue uno de los comentarios de mesa a mesa.
Sin embargo, tanto Cornejo como Petri hicieron de la suya. Cada uno en su mundo propio y con sus equipos. Hasta que les recordaron que había que tomarse una foto juntos.

La comilona radical mostró sus internas
Hay un evento histórico, bien político y fundamentalmente radical. Es la paella que se organiza el viernes por la noche, una suerte de aperitivo político para el sábado al mediodía.
Como ha ido creciendo con los años, ha tenido que ir mudándose. Este año fue en el salón de eventos Chak y, exageración o no, contaron que la cantidad de comensales llegó a los casi 600. Como no había lugar, al parecer tuvieron que tirar una pared de durlock.
Hubo discurso de Molero, de Andrés Lombardi como presidente de la UCR y cinco intendentes radicales se apersonaron: Diego Costarelli, Ulpiano Suarez, Gustavo Aguilera, Marcos Calvente y el anftrión, Molero. La foto es del intendente de Godoy Cruz.

En el aperitivo, el entremés y la sobremesa todos los comentarios giraron hacia las internas radicales que se vieron. Una es la puja local entre Molero y su antecesor Walther Marcolini, quien se reunió con Petri para expresarle su apoyo. Ni lento ni perezoso, Molero recibió en su despacho al ministro de Defensa.
La otra interna es la de 2027 para la gobernación.
Petri, por ejemplo, llegó con alrededor de 40 invitados a la paella, que se movieron en bloque, sobre todo, a la hora de mostrarse en las fotos. Ya anticipó que no quiere ser candidato para diputado nacional, sino que quiere seguir en el ministerio castrense. Su gira no terminará en Alvear, sino que este domingo estará en el desfile militar por el 170 aniversario de Luján de Cuyo. El demarchismo le prestará también escenario y micrófono.
Enfrente, se ubicó el otro grupo con el cuchillo entre los dientes, al menos, para el costillar: el de Capital, que empuja para que Ulpiano Suarez sea el próximo gobernador. Lo mismo se observó en el Almuerzo del sábado, todo esto por fuera de los movimientos de Cornejo y su gabinete.
Minería sin silbidos
Para los locales y los que acuden año tras año, fue un almuerzo tranquilo. No es para menos, donde en otros momentos hubo un gobernador silbado mientras daba su discurso.
El aplausómetro reveló que el mas aplaudido fue el intendente Alejandro Molero, porque jugaba de local. En menor medida, Cornejo y Petri.
Pero hay una cuestión no menor que merece ser rescatada. Cornejo habló sobre la importancia del sur en la diversificación de la matriz económica de Mendoza. En palabras más simples, no se refería tanto a Alvear como a Malargüe, donde ya empezó a caminar la minería en los términos más acotados como marca la ley 7722.

La sola mención de la minería, en su definición más light, no causó abucheos ni mayores comentarios para un departamento donde el agua fue el argumento central de más de un reclamo, porque por algo se llama la Fiesta de la Ganadería de las Zonas Áridas y la minería en otros tiempos era una palabra tabú.
¿Qué cambió? Los más bichos aseguran que no se trata de un cambio de mentalidad, sino de signo político. Muchos de los que hasta ayer gritaban en contra, hoy o están en el gobierno o tienen algún tipo de relación político con el gobierno.
Toda la carne al asador
Los números son brutales, pero es la celebración más importante del año en el campo mendocino -otra vez, por fuera del cierto glamour que pretende la Vendimia-.
Se asaron unos 100 costillares, 60 vacíos y 30 kilos de chorizo. Para semejante bacanal, el fuego se prendió a las 7 de la mañana, lento pero seguro.
Se trataba de un almuerzo para 1.600 personas. Y, a diferencia de otros años, el que ingresó con la “Cabalgata de las Valquirias” o la “Oda a la Alegría” (mentira, pero qué bien quedaría) el que ingresó triunfal con el primer costillar fue, no el asador principal, sino el presidente de la Cámara de Comercio, Ramiro Labay.

Los invitados nacionales
Petri no fue el único funcionario de Javier Milei en el almuerzo. También volvió Daniel Scioli, el secretario de Turismo de la Nación. Los historiadores dirán que es la segunda vez que el ex motonauta, ex gobernador, ex peronista y ahora mileísta estaba en Alvear.
Pero lo que se valoró, por otro lado, es que por primera vez un dirigente de la primera línea de la Sociedad Rural Argentina venía a la Ganadería. Se trata de Nicolás Pino, presidente de la SR. Y otra figura del campo argentino fue Lucas Magnano, de Coninagro. El PRO aportó a Alfredo De Ángeli, que habló sobre el escándalo de Ficha Limpia en el Senado de la Nación.
Y un invitado sorpresa al que le pidieron más fotos que a cualquiera de los políticos: Guillermo Coppola. Guillote, el ex mánager de Diego Maradona, fue invitado por Molero.
Las suspicacias por el premio mayor
Cada año, la Fiesta de la Gandería rifa una camioneta 4×4, que es el objetivo de muchos de los que van al Almuerzo. Pero no es una lotería para cualquiera. El número costó este año unos 150 mil pesos y la organización sólo entregó apenas mil números, de los 1600 que pagaron la tajeta adicional para comer.
El número premiado fue el 403 y lo tenía un empleado del Club Pacífico de ese departamento. El ganador ya despertó más de una suspicacia y todos le apuntaron en realidad al presidente de esa entidad deportiva, Roberto Ortubia, como el verdadero ganador del mediodía.
¿Nace un nuevo lobby intercordillerano?
Hubo un importante contingente de empresarios chilenos este año. Venía de Curicó y de Talca. Ambas ciudades trasandinas se encuentran a la altura entre Malargüe y San Rafael y han hecho buenas relaciones con los empresarios mendocinos del sur.
El interés fue traducido abiertamente en la fiesta: quieren que Nación habilite el transporte de carga pesada por el Paso Pehuenche, en Malargüe. Hoy, este tránsito comercial para este tipo de rodados sólo está permitio por la ya muy desgastada ruta 7 en el Sistema Cristo Redentor.
Tienen el apoyo de la Provincia, lo que permitiría a su vez conformar un bloque económico regional entre mendocinos y chilenos sin tener que depender de la ruta 7.
¿Y el peronismo?
Fue una fiesta copada por el radicalismo, con un avance llamativo del mileísmo, propio de la época. La cámara de comercio invitó a Omar Félix y Celso Jaque -que tiene malos recuerdos de ese escenario-, pero ninguno asistió. El PJ prácticamente cedió la vitrina al radicalismo.
