Las familias que tienen hijos con discapacidad enfrentan a diario diferentes obstáculos a la hora de afrontar la crianza de los pequeños. Uno de los principales desafíos es elegir una escuela o colegio para su educación, ya que no todos los establecimientos son inclusivos, a pesar de los malogrados intentos en los ámbitos público y privado.

Un ejemplo de esta realidad, que afecta por igual a todas las familias, sin distinción socioeconómica, es el caso del exarquero de Godoy Cruz, Rodrigo Rey. De manera pública abrió su corazón y relató la discriminación que sufrió su hijo Benicio, quien tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA), en un colegio de La Plata, donde le negaron la renovación de la matrícula.

Para la familia del exfutbolista, la decisión fue arbitraria, por lo que presentaron una medida cautelar. Aunque fue rechazada por la Justicia, apeló y actualmente espera una respuesta. Mientras, tanto Benicio como su hermana se encuentran a la deriva, con un futuro escolar incierto y sin la posibilidad de poder continuar sus estudios junto a su grupo de amigos.

La noticia generó malestar en general, pero especialmente en las familias que, como la de Rey, viven a diario este tipo de situaciones, no sólo en los establecimientos educativos, sino en los diferentes ámbitos de la vida.

¿Existen cupos limitados para niños con discapacidad en las aulas?

Las familias de niños con discapacidad advierten que la inclusión de estos chicos en las escuelas es una materia pendiente, no sólo en Mendoza, sino en todo el país. Si bien las instituciones trabajan para lograrlo, no es una tarea sencilla.

A pesar de las diversas falencias que se registran, María de los Ángeles Zavaroni, titular de la Dirección de Educación Especial de la Dirección General de Escuelas (DGE) indicó que “hace años se viene trabajando en un cambio de mirada en el abordaje de la discapacidad”.

La funcionaria explicó que hoy el foco está puesto en cuáles son las barreras que la sociedad le pone a las personas con discapacidad. “La sociedad es la que debe eliminar estas barreras para que la persona pueda tener el acceso y la participación en igualdad de condiciones”, expresó Zavaroni.

En este contexto, la titular de la Dirección de Educación Especial mencionó que, a través de la resolución 3401, establecida por el Consejo Federal de Educación, en Mendoza y a nivel nacional “las escuelas no cuentan con un cupo determinado a la hora de brindar enseñanza a los niños con discapacidad”.

Sin embargo, en la práctica, esto no siempre se cumple. Son numerosos los casos de familias de chicos con discapacidad que no encuentran un banco para sus hijos porque en esa sala o en ese grado el supuesto cupo establecido ya ha sido cubierto.

La realidad que enfrentan las familias

La mamá de un niño con Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) replicó los dichos de la directora de Educación Especial: “Por lo general, en los colegios privados, el cupo que se exige es de dos estudiantes con discapacidad por sala o aula. En caso de que existan más niños no se los inscribe. Es una reglamentación del colegio y se respeta, pese a lo que indica la ley”.

Por su parte, Elisa Espina, una de las fundadoras de Marea Azul, refirió: “Lo ocurrido con Rey nos generó mucho dolor e indignación, sobre todo, porque es una persona mediática, imaginate lo que viven los que no tienen llegada a nada, los que son ignotos”.

Luego, la mujer destacó que, pese a las dificultades que existen en Mendoza, “se han registrado pocos casos y no han sido tan extremos, al menos los que yo he conocido. El mayor inconveniente que se da tiene que ver con la falta de cupos“.

“La resolución 31116 es muy clara y de mucha ayuda para las familias, ya que establece que ninguna persona puede ser excluida de una escuela por motivos de discapacidad, con esa herramienta, si la familia está informada puede hacer valer los derechos de sus hijos”, contó la mujer.

Maestra de apoyo o acompañante externo

Otra realidad que se observa en las escuelas de Mendoza, y que se advierte con mayor frecuencia en el sector privado que en el público, es que no permiten que los alumnos con Certificado Único de Discapacidad (CUD) asistan sin su maestra de apoyo o acompañante externo.

“Es moneda corriente, se observan muchos casos y es una realidad que los padres enfrentan. Las barreras no las tiene el niño con discapacidad, sino que existen en la sociedad, en el sector educativo, en las obras sociales. Si las clases empiezan y los chicos no consiguen su maestra de apoyo o acompañante, no puede empezar con el cursado”, dijo la representante de Marea Azul.

Asimismo, la mujer aseguró que estas situaciones son muy comunes y se trata de “actos discriminatorios”. “No es el niño el que tiene que adaptarse a la escuela, sino que es la escuela la que debe brindar las condiciones para que ese niño o niña pueda educarse”, advirtió.

Cómo es la inclusión en los colegios privados

De acuerdo con lo referido por las familias, los mayores inconvenientes se dan en los colegios privados y antes esto, Cecilia Paez, titular de Educación Privada, manifestó que “se está trabajado mucho por la inclusión”, incluso, aseveró que “los establecimientos privados son los más inclusivos”.

Por otro lado, expresó que a diferencia de los de enseñanza estatal, los privados tienen un contrato que pactan con los padres y que incluye no sólo el pago de determinadas cuotas mensuales, el cumplimiento de un uniforme, de normas de convivencia y demás, sino también una reglamentación determinada a la hora de inscribir a un alumno con discapacidad.

“No he recibido ningún tipo de denuncia de un padre de un niño con discapacidad que se queje porque no encontró un colegio determinado para su hijo por una cuestión de cupo. Me sorprende que se hable de cupo porque no es una realidad que esté presente en los establecimientos locales”, dijo la funcionaria y agregó que “sí hay denuncias de otra índole, pero no por falta de bancos”.

Además, señaló que “uno de los mayores inconvenientes que pueden ocurrir tiene que ver con la falta de espacios físicos para incorporar a dos o más chicos con discapacidad en las salas, pero no hay discriminación ni falta de voluntad. Todos son tratados por igual”.

Finalmente, ambas funcionarias invitaron a las familias que estén atravesando inconvenientes por cupo o cualquier tipo de discriminación a que se acerquen a la DGE, lo denuncien para que ellas personalmente puedan hacer un seguimiento especial.