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Cuando una familia busca quién cuide a sus hijos, la decisión suele ir mucho más allá del precio. La confianza, la disponibilidad horaria y la posibilidad de que el niño permanezca en su casa son algunos de los factores que pesan al momento de contratar una niñera.

En Mendoza, aunque la escala oficial fija un valor mínimo de $3.996,45 por hora con retiro y $4.435,86 sin retiro para quienes integran la categoría de asistencia y cuidado de personas, la realidad del mercado suele ubicarse bastante por encima de esos montos.

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Marisa, que trabaja como niñera desde hace varios años, aseguró a El Sol que actualmente una hora de trabajo “debería cobrarse entre $5.000 y $10.000”, según el horario, la cantidad de niños y las responsabilidades que implique el puesto.

“Si es de noche, aumenta el valor y también si son dos chicos”, explicó.

Antonella, que trabaja desde hace tres años como niñera a través de una agencia de Mendoza, coincidió en que los valores que se manejan habitualmente superan el piso fijado por la escala oficial. En su caso, explicó que los trabajos fijos se pagan a $6.000 la hora, mientras que los eventuales alcanzan los $6.500, a lo que se suman $2.800 de viáticos.

Mucho más que cuidar a un niño

Aunque muchas veces se asocia la tarea únicamente con acompañar a los niños, las entrevistadas coincidieron en que el rol implica mucho más que eso.

“La prioridad es cuidar al niño, darle de comer en los horarios que corresponden y jugar con él mientras está a nuestro cuidado”, resumió Marisa.

Para Antonella, el trabajo también supone generar un espacio de contención y aprendizaje.

“Ser niñera es poder acompañar, brindar un espacio seguro para los niños y también un lugar donde puedan explorar su creatividad y aprender habilidades nuevas”, comentó a El Sol.

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La categoría de asistencia y cuidado de personas contempla justamente esas tareas, vinculadas al acompañamiento y la atención de niños, adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad, sin incluir labores terapéuticas.

Si la trabajadora realiza además tareas domésticas ajenas al cuidado del menor, la normativa establece que debe percibir la remuneración correspondiente a la categoría de mayor jerarquía.

Un servicio que complementa al jardín

Aunque suele plantearse como una elección entre contratar una niñera o enviar a los chicos a un jardín maternal, en la práctica muchas familias recurren a ambas alternativas.

Según explicó Antonella, la mayoría de las contrataciones responde a la necesidad de cubrir los horarios laborales de los padres.

“Los papás no suelen elegir una niñera en vez del jardín o la guardería. Generalmente, los chicos van al jardín o a la escuela y necesitan que alguien los cuide unas horas más porque ellos siguen trabajando”, explicó.

Camila, madre de una niña, aseguró que esa fue una de las razones por las que decidió contratar este servicio.

“Elegimos una niñera porque cuida a nuestra hija en casa y se adapta mejor a nuestros horarios de trabajo”.

Además, destacó otra diferencia que muchas familias valoran: “Si un chico está enfermo, muchos jardines no lo reciben. La niñera puede seguir cuidándolo en casa”.

Experiencia, creatividad y confianza

Para Antonella, las familias ya no buscan solamente a alguien que supervise a los chicos: “Valoran la experiencia, pero también que la niñera sea creativa, que lea cuentos, haga manualidades, cocine con los chicos o proponga juegos de mesa. Buscan que no pasen el tiempo frente a una pantalla”.

Camila coincidió en que el aspecto más importante no pasa por la formación, sino por la tranquilidad que genera dejar a un hijo al cuidado de otra persona.

“Lo principal es la confianza, para sentir que mi hija está segura”, resumió.

¿Alcanza para vivir de ser niñera?

La escala oficial establece un salario mensual superior a los $500.000 para una jornada completa. Sin embargo, las trabajadoras sostienen que la realidad es diferente.

“No alcanza. Si es un trabajo mensual, muchas veces hay que bajar el valor de la hora para que los padres puedan pagarlo”, afirmó Marisa.

En el caso de la agencia donde trabaja Antonella, una niñera con un puesto fijo puede alcanzar ingresos cercanos a los $600.000 mensuales, aunque aclaró que, en la mayoría de los casos, no constituye el principal sustento económico.

“La mayoría de las que estamos en la agencia estudiamos. Trabajamos para afrontar gastos de la facultad, ayudar en casa o tener un ingreso extra. No sé si es un sueldo que alcance para sostener un hogar”.

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Del otro lado, las familias también reconocen el impacto que tiene este servicio en el presupuesto.

“Influye mucho en la economía familiar porque es un gasto importante y muchas veces no se puede contratar el servicio”, expresó Camila.

Mientras una niñera puede cobrar entre $5.000 y $10.000 la hora en el mercado mendocino, un jardín maternal privado tiene un costo mensual que oscila entre $200.000 y $400.000, según la carga horaria, la edad del niño y los servicios que ofrece.

Más allá del presupuesto, la flexibilidad horaria, el cuidado personalizado y la posibilidad de que los chicos permanezcan en su casa hacen que muchas familias mendocinas sigan eligiendo a las niñeras como un complemento para la crianza y la organización cotidiana.