Se cumplieron dos meses de un hito que conmovió a los mendocinos como fue la reinserción del tortugo Jorge en su hábitat natural. Y las noticias son más que esperanzadoras, ya que no solo volvió al mar, sino que ha demostrado una sorprendente capacidad de readaptación. Por estos días, el animal nada libremente en las cálidas aguas de Brasil.

Gracias al monitoreo satelital constante, a cargo del Grupo de Mamíferos Marinos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMYC, UNMDP-CONICET), se pudo confirmar que, en solo 18 días, Jorge cruzó la frontera entre Uruguay y Brasil, y actualmente se encuentra en el estado de Santa Catarina, en un mar con temperaturas ideales para su especie.

Este comportamiento se alinea con el patrón migratorio natural de las tortugas marinas, que se desplazan hacia latitudes más bajas durante el verano y regresan a aguas cálidas con la llegada de los meses más fríos“, indicaron los especialistas.

El seguimiento satelital también reveló que “Jorge se desplazó a velocidades normales para su especie, exhibiendo patrones de movimiento típicos de las tortugas marinas en libertad: alternando travesías largas con estadías cortas en zonas más acotadas, probablemente para descansar, alimentarse y explorar“.

Un caso único en el mundo

La historia de Jorge es verdaderamente excepcional. No solo por el extraordinario tiempo que pasó en cautiverio, sino por su asombrosa capacidad de readaptación a su medio natural.

Su trayecto hasta la libertad fue en sí mismo una odisea: desde Bahía Blanca, donde fue rescatado, hasta Mendoza (permaneció por décadas en el Acuario) y, finalmente a Mar del Plata, donde culminó el proceso para darle su segunda oportunidad en el mar, viajando en camionetas, aviones y barcos.

Jorge se ha consolidado como un símbolo de resiliencia y capacidad de adaptación.