De izquierda a derecha: Antonella Ferreyra, Laila Suhaiman, Silvia Belmonte, Gerardo De Blas, Anahí Pacheco Guiñazú, Leonardo Pelletán y Martín Pavarotti.

Investigadores de la Universidad Nacional de Cuyo y del Conicet revelaron un hallazgo clave para lograr que una fecundación sea exitosa. Descubrieron cómo actúan los lípidos (grasas) durante la secreción del gránulo espermático haciendo posible la fertilización del óvulo.

Silvia Alejandra Belmonte, quien lidera la investigación que se desarrolla en el Laboratorio de Lípidos y Exocitosis Acrosomal en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), indicó que desde hace años, su equipo viene trabajando con lípidos y lograron descubrir un mecanismo que no estaba descrito y sin el cual no se podría producir la inseminación.

“Cuando los espermatozoides ingresan al tracto genital femenino se encuentran con la hormona progesterona que induce efectos en los gametos masculinos que son necesarios para que ocurra la fecundación. Pero, el mecanismo por el cual esa progesterona estaba actuando no estaba completamente estudiado. Entonces, lo que nosotros encontramos es una parte de las señales que se disparan adentro de las células cuando ven a la progesterona”, dijo la especialista.

Y detalló: “Descubrimos que esas moléculas, esas grasas, están involucras en el mecanismo antes detallado”.

Los resultados fueron publicados por la prestigiosa revista Frontiers in Cell and Developmental Biology, que es de acceso abierto y gratuito, por lo cual le da mayor visibilidad al logro nacido en Mendoza.

“Que se publique en una revista prestigiosa le da visibilidad al grupo, a nuestro país como ciencia de calidad. Es un orgullo”, sostuvo.

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Los detalles de la investigación

De estudios anteriores, se conocía que la progesterona induce la secreción del gránulo espermático generando una célula capaz de fertilizar al óvulo. A partir de este descubrimiento se determinó que esta hormona necesita de la síntesis de ceramida-1-fosfato (un esfingolípido) para poder ejercer ese efecto. 

Hace tres años el equipo estableció el efecto de la ceramida en la secreción, pero aún quedaba sin resolver si este lípido actuaba por sí mismo o inducía la síntesis de otro metabolito activo.

“Mostraron que la ceramida de la gameta masculina puede convertirse en ceramida 1-fosfato. Esta molécula regula la concentración de calcio en la célula y, por lo tanto, la fecundación“, detalló la investigadora.

De izquierda a derecha: (abajo) Cintia Vaquer, Silvia Belmonte, Laila Suhaiman, (arriba) Rodolfo Arias, Martin Pavarotti y Leonardo Pelletán.

Bajo la dirección de Belmonte, participan de este estudio la doctora Cintia Vaquer, los licenciados Anahí Pacheco Guiñazú y Rodolfo Arias que, al momento de realizar la tarea experimental, eran becarios de CONICET; y los doctores e investigadores Laila Suhaiman, Gerardo De Blas y Martín Pavarotti, algunos también son docentes en Ciencias Médicas. Completan el grupo, las estudiantes de Medicina Antonella Ferreyra y Guadalupe Carbó. Colaboran, además, los doctores Antonio Martínez y Leonardo Pelletán del Instituto de Medicina Reproductiva de Mendoza (IMR). 

Para continuar avanzando en esta línea, el grupo incorpora una becaria de CONICET que intentará dilucidar diversos aspectos del mecanismo molecular inducido por esfingosina 1-fosfato en el espermatozoide humano.

A su vez, encaran un nuevo proyecto en el que utilizan mezcla de compuestos bioactivos de naturaleza fenólica con reconocidas propiedades fitoquímicas y farmacológicas obtenidos de los deshechos de la vinificación (Laboratorio de Aromas y Sustancias Naturales, Estación Experimental Mendoza Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, INTA).

Evaluarán el efecto de los mismos en la funcionalidad de espermatozoides humanos.