El ministro de Desregulación Federico Sturzenegger dijo que se viene una motosierra "profunda" para el gasto público (Christian Heit).

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, llegará este viernes a la provincia invitado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, con el objetivo de brindar más detalles sobre la importante desregulación que se realizó sobre la industria del vino durante la semana pasada.

Si bien hasta el momento se desconocen detalles sobre quiénes participarán, si se conoció que la reunión está pactada para las 14 de este viernes. Será la segunda vez que el funcionario llega a la provincia.

La primera visita a Mendoza se dio en septiembre del 2024 en el marco del encuentro de la 45° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

La desregulación del vino

En total, son 973 las normas del organismo que controla la industria vitivínicola que desreguló la cartera de Sturzenegger. De esta manera, busca simplificar el funcionamiento del organismo y eliminar la intervención estatal.

Con este cambio, el organismo de control y promoción abandona la supervisión directa sobre actividades como el cultivo, la cosecha, la elaboración y el transporte, para enfocarse exclusivamente en la verificación de la calidad y autenticidad de los productos finales.

La medida representa un giro estructural en el esquema de fiscalización del sector, que durante décadas mantuvo una presencia activa en cada fase del proceso productivo. A partir de ahora, el INV tendrá un papel centrado en la trazabilidad final y la transparencia del vino que llega al mercado, con el objetivo de garantizar que los productos sean aptos para el consumo y estén libres de adulteraciones.

Otro de los cambios más significativos es la eliminación del carácter obligatorio de las certificaciones de origen, añada y varietal. Estas acreditaciones, que eran exigidas como garantía de identidad y procedencia, pasarán a ser optativas. Los productores podrán gestionarlas por cuenta propia o a través de entidades privadas, según sus necesidades comerciales y los requerimientos de los mercados nacionales e internacionales.

El nuevo esquema alcanza a toda la cadena vitivinícola, incluyendo productores de uva, bodegas, fábricas de mosto, elaboradores de espumosos, plantas fraccionadoras, distribuidores, exportadores, importadores y laboratorios enológicos.