Alejandro Antón fue separado días atrás de la conducción del Instituto de Seguridad Pública y rápidamente reemplazado por el comisario retirado Alberto Rivero. La salida del ahora ex funcionario se dio en medio de una interna con un radical histórico, Sergio Bruni, pero también ante denuncias por violencia de género. Pese a esto, desde el Gobierno salieron a desmentir tales acusaciones.
Antón había sido removido de su cargo en el que estaba al frente desde el inicio de la gestión de Alfredo Cornejo. Sobre el ex funcionario pesa una denuncia por violencia de género y maltrato laboral. En este marco, se supo que la jueza laboral Flavia Baños hizo lugar a la demanda de una docente, eximiéndola de ir a trabajar para protegerla. Además, la magistrada pidió a las autoridades investigar la denuncia.
Ver también Desplazaron al director del instituto donde se forman los policías
Pero lo que llamó la atención fue la respuesta del Gobierno luego de que se ventilara, además, la puja interna con el ex senador provincial Bruni, un radical de Capital que durante sus años en la Legislatura fue el especialista en seguridad del partido de Alem.
En un primer momento, desde el Ejecutivo sólo señalaron que no se le renovó el mandato, pero reconocieron que la situación de Antón, un profesor de artes marciales que se hizo conocido por dar consejos de seguridad en un canal de televisión, ya era insostenible.
Ya con la confirmación de Rivero como nuevo director del IUSP -la escuela de cadetes de la policía, para decirlo más llanamente-, desde el ministerio conducido por Raúl Levrino salieron a confrontar estas versiones.
“El cese de funciones de Antón frente al Instituto de Seguridad Pública obedece exclusivamente al fin de su mandato, como indica el estatuto mencionado, lo que desmiente las razones que indican algunas versiones periodísticas que circularon en las últimas horas”, señalaron en el comunicado de la confirmación de Rivero.
Con todo, Antón seguirá en el IUSP pero como docente, ya que tiene un cargo en la planta permanente.
