Una postal que duele es ver a los mendocinos viviendo en situación de calle en días donde la mínima no alcanza los diez grados. Arropados con un cartón, una frazada en un costado de la puerta del cajero automático o en la puerta de los edificios públicos, se cubren como pueden de las heladas temperaturas de la noche. Muchos se niegan a ir a un refugio porque “son lugares peligrosos” y eligen estar en las calles porque las consideran más seguras.
En las mañanas, los indigentes caminan las principales arterias del centro pidiendo alimentos y bebidas calientes en los comercios. Algunos les dan y otros esperan a cerrar para dejarles en las veredas los sobrantes de la jornada.

“Todos los días vienen diez personas a pedir, algunas son madres con sus hijos que quieren algún panificado”, comentó una empleada de un comercio de calle San Martín, quien señaló que algunos niños salen de la escuela y van a su negocio con sus progenitores.
Frente a ese lugar está pernoctando en la puerta de un banco un hombre de 44 años que se cubre con algunas mantas que consiguió, pero sus pies están descalzos. Parecía no notar el frío de la tarde y se mostró reacio a contar su historia. Sin embargo, minutos después cambió de opinión y pidió un trabajo y un lugar donde vivir.
“Yo no quiero ir a un refugio porque son malos, te roban las cosas o se generan conflictos. En la calle estoy más seguro”, comentó.
A unos metros de ese lugar se encuentra un indigente en la puerta del templo Jesuita Sagrado Corazón. Frente a él tiene una bolsa de plástico y pide una limosna a los fieles que entran a la iglesia. El sujeto aseguró que hace muchos años vive en esa situación y desea tener un techo sobre su cabeza, pero la falta de trabajo se lo impide.
“Me gustaría cuidar los autos, pero la municipalidad solicita que pague las tarjetas para hacerlo y no tengo dinero”, expresó el hombre.
A partir del hecho de que se niegan a ir a un refugio y eligen estar en la calle para tener mayor seguridad, hay fundaciones que todas las noches salen a buscarlos para alimentarlos, brindarles contención y hasta ayudarlos a hacer distintos trámites.
Los domingos salen cerca de 40 voluntarios de la organización benéfica Puente Vincular y llevan bolsas de comidas que realizaron varias familias. Algunos se instalan en las principales plazas –España, Independencia, San Martín- para darles paquetes con alimentos. Otros, en cambio, deciden ir a buscarlos porque saben que no concurrirán a esos espacios verdes.

“Vamos a buscarlos con el objetivo de mantener un vínculo y así es como conocemos a la mayoría. Sabemos sus historias, sus reticencias y problemas y tratamos de ayudarlos”, comentó Marco González colaborador de Puente Vincular.
En total, la fundación percibe que son cerca de 400 personas las que están en la calle y observaron que son familias completas las que están en esta situación de vulnerabilidad. Sin embargo, señalaron que las madres y sus hijos se dirigen a los asentamientos para pasar la noche.
Los mendocinos que deseen ayudarlos pueden donar frazadas y camperas y los voluntarios se los acercarán.
Otro organismo que ayuda las personas que viven en situación de calle es la Fundación Sí. En total son 10 los voluntarios que recorren la ciudad para acercarles una sopa caliente a los indigentes. El deseo que persiguen desde la organización es que los mendocinos se sumen y puedan ampliar el recorrido.
La ayuda de los comercios
Hace unos días la imagen de un pizarrón que pertenece a un café ubicado en calle Rioja de Ciudad se viralizó rápidamente por su accionar solidario. “Si conoces a alguien en situación de calle, invítalo a este lugarcito lleno de amor. Será recibido en un ambiente calentito”, expresaba el anuncio.

Otros de los movimientos al que decidieron sumarse algunos comerciantes y cafeteros es “café pendiente”, un mecanismo por el cual los comensales pagan una bebida caliente extra, que luego será entregada de forma gratuita a quien lo necesite.
Asimismo, algunos expresaron tener miedo de que aumente el pedido de donación en sus comercios y es por eso que decidieron hacerlo sólo cuando les sobra mercadería o cuando acuerdan previamente con alguna persona que se acerque a pedir.
El rol del Estado
A pesar de que varios indigentes optan por no dirigirse a los refugios que están ubicados en distintos puntos de la provincia -Las Heras, Ciudad y Guaymallén-, desde las oficinas de Desarrollo Social informaron que en épocas de bajas temperaturas aumenta la cantidad de mendocinos que concurren a estos sitios en busca de cobijo.
Además, realizan operativos coordinados con el Ministerio de Salud y Seguridad para entrevistar a los ciudadanos que viven a la intemperie y analizan si su salud o integridad física corre algún tipo peligro, ya que en esa situación deberán recurrir a la Justicia para poder intervenir.
