El director general de Administración del Ministerio de Hacienda, José Alberto Gómez, y de la subdirectora de Contabilidad de la provincia, María Mercedes Derrache, son los “ingenieros” de los cuestionados pases a planta de funcionarios. Sus casos muestran un claro ejemplo de la reserva de cargos que les permite a funcionarios y amigos del poder eternizarse en la administración pública.
La contadora Derrache ingresó en la época del ex gobernador Celso Jaque y desde el 2008 hasta la actualidad cumple funciones en cargos fuera de nivel escalafonario, es decir cargos políticos que no son permanentes. Desde el 12 de diciembre del 2010 cumple funciones en el cargo clase 077 como contadora general adjunta de la Contaduría General.
Para evitar que, finalizada la gestión debiera regresar a la actividad privada, se le “guardó” un lugar en planta sin ejercer funciones en el mismo hasta que termine su cargo fuera de nivel. Para poder seguir en el Estado se la designó en un cargo que estaba vacante en la planta permanente de la Contaduría General. Así se dispuso a través del decreto 2.570/10 -con fecha 15-10-2010- ubicarla con clase 013 en el cargo de subdirectora de Contaduría a partir del 01.11.2010. Esta designación se justificó en la necesidad de contar con los servicios de una profesional de Ciencias Económicas tras la jubilación de María Norma Ortiz.
El problema que se presentó es que no podía acumular dos empleos rentados al mismo tiempo ya que desde esa fecha cumplía funciones como directora de Finanzas del Ministerio de Hacienda, por lo tanto la estrategia fue reservarle el empleo. Es decir que no cumplió ni un minuto las funciones en el cargo de planta permanente donde fue designada. Además la designación estaba prohibida por el congelamiento de cargos vacantes dispuestos por la ley 8.154.
Pero además de su clase 013 ahora hubo otra maniobra que a futuro le dará un cargo de mayor jerarquía y a través del decreto 1.059/2015 obtuvo un cargo de clase 17 en el Ministerio de Salud como subdirectora de un Centro de Salud de San Martín cercano a su domicilio, cargo reservado para cuando termine su función fuera de nivel que ejerce desde el 12-12-2010 en Contaduría. Para poder otorgarle esa clase se suprimió un cargo de categoría 05 (enfermero). De hecho la funcionaria ya tiene listo el bono de sueldo.

Hay que recordar que la clase 13 es la más alta de la administración central y la 17 la más elevada en Salud.
El caso Gómez:
José Alberto Gómez es el director general de Administración del Ministerio de Hacienda pero su historia se remonta al año 2009 cuando fue designado a través del decreto 2.687 como director de Administración de la Secretaría de Deporte con clase 077, cargo que ocupó hasta marzo del 2011. Luego fue nombrado como director general de Administración del Ministerio de Hacienda con clase 077. Aquí se da el mismo caso que Derrache. Para asegurarse una silla en el Estado se le guardó un cargo en planta.
Para eso a través del decreto 358/11 se creó el cargo clase 011, como jefe de Departamento de Contaduría General a partir del 1-4-2011. Frente al obstáculo de no poder tener dos empleos rentados simultáneamente, se buscó una estrategia. Ese mismo día simultáneamente Gómez renunció al cargo fuera de nivel, asumía su puesto de jefe de Departamento de Contaduría y asumió nuevamente al cargo al que había renunciado en Hacienda. Es decir que Gómez tampoco estuvo ni un minuto desempeñándose en su cargo de planta, por lo que esa designación no era imperiosa. También se incumplió con la ley 8.265 que dispuso el congelamiento de los cargos vacantes.
Además, Gómez, que nunca ejerció su categoría 011, este año fue ascendido a la categoría 013 a través del decreto 1.052/2015. Es decir que se asciende a alguien en un cargo que nunca ejerció pero que le servirá para mantenerse en el Estado. También se viola el congelamiento de los cargos vacantes. Cuando se le termine su cargo político ya tiene listo su futuro en el Gobierno.
