El Gobierno nacional acumuló una deuda flotante de $2,86 billones entre enero y octubre de 2026, como parte de su estrategia de contención del gasto público para cumplir con las metas fiscales acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La cifra surge de la diferencia entre los compromisos de pago autorizados y las erogaciones que efectivamente realizó la Administración Pública Nacional (APN).
De acuerdo con los datos relevados, hasta el 31 de octubre el gasto devengado alcanzó los $115,2 billones, mientras que los pagos realizados sumaron $112,3 billones. Esa diferencia constituye la denominada deuda flotante, un indicador que sigue de cerca el organismo internacional durante las revisiones de las cuentas públicas.
El ajuste también se reflejó en la evolución del gasto. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), durante los primeros diez meses del año el gasto público efectivamente pagado registró una caída real del 4,2%, mientras que el gasto devengado retrocedió 3,2%. La brecha entre ambos indicadores muestra que el Gobierno no solo redujo las erogaciones, sino que también postergó parte de los desembolsos.
El escenario se produce mientras Argentina espera completar el proceso administrativo de la tercera revisión del acuerdo con el FMI. Aunque el organismo ya anunció la aprobación de la evaluación técnica, todavía resta la decisión del directorio para habilitar el desembolso correspondiente.
Octubre: el gasto cayó casi 10% y se redujeron los pagos pendientes
El ajuste se profundizó durante octubre. El informe del IARAF señala que, de los diez meses analizados, en siete se registraron caídas reales interanuales del gasto primario pagado. La más pronunciada había sido la de febrero, con una contracción del 14%. En octubre, la reducción llegó al 9,7%, frente al retroceso del 0,7% registrado en septiembre.
Entre los principales recortes se destacaron las transferencias corrientes a las provincias, que disminuyeron 71,2%, y las transferencias de capital a las jurisdicciones, con una baja del 60,8%. También cayeron los fondos destinados a universidades (-46,8%), empresas públicas y otros organismos (-14,6%), inversión real directa (-13,7%) y transferencias al sector privado (-11,2%). Las remuneraciones retrocedieron 10,6%, mientras que las jubilaciones y pensiones registraron una disminución del 0,1%.
Sin embargo, octubre presentó una particularidad respecto de los meses anteriores: no se habría generado nueva deuda flotante. Según el IARAF, el gasto devengado alcanzó los $12 billones, mientras que los pagos efectivos sumaron $12,3 billones. Esto significa que el Estado desembolsó unos $300.000 millones más de lo que devengó durante el mes y redujo parte de los compromisos pendientes.
Cabe aclarar que la Administración Pública Nacional representa aproximadamente el 90% del gasto del Sector Público Nacional, pero no comprende su totalidad. Incluye la administración central, los organismos descentralizados y las instituciones de la seguridad social, mientras que el universo más amplio incorpora también fondos fiduciarios y organismos financieros.
