Después de que trascendiera la noticia de que en el distrito Las Carreras, de Tupungato, se está construyendo un nuevo coto de caza, las voces críticas a esta iniciativa no demoraron en aparecer. Desde la organización Avaaz –uno de los movimientos virtuales de campañas online más influyente– ya comenzaron a convocar a internautas a firmar en contra del coto tupungatino. Sólo en la tarde de ayer, la convocatoria había reunido más de casi 5 mil firmas en contra.

“Solicitamos que se convierta el coto de caza en actual construcción en el distrito de Las Carreras, Tupungato, en una reserva ecológica para avistamiento de especies en extinción. Al lugar ya han llegado ciervos traídos de Nueva Zelanda y se están soltando guanacos (especie autóctona) para que se reproduzcan y luego puedan ser cazados. También solicitamos que se revise la legislación en nuestro país respecto de la existencia de cotos de caza. Estos lugares nefastos y obsoletos deberían reemplazarse por reservas ecológicas de avistamientos de aves y diferentes especies animales”, reza la petición online, firmada por una de las proteccionistas de Avaaz.

Quien estará a cargo de habilitar o no un predio de estas características es primero la municipalidad y luego la Provincia, aunque desde ambos sitios negaron que exista tal habilitación a un segundo coto en ese departamento. La inversión del nuevo proyecto sería cercana al millón de pesos. La idea es ambientar un predio de 20 hectáreas en el que comenzará a funcionar un coto de caza con ciervos colorados, considerados los más cotizados en el planeta, sobre todo, por su frondosa ornamenta, que puede llegar a tener ramificaciones de hasta 27 puntas en sus dos cuernos.

Según Hugo Asensio, director de Fauna Silvestre de la Dirección de Recursos Naturales, “es cierto” que existió el interés de algunos privados de abrir un coto de caza de ciervos colorados. Sin embargo, el funcionarnio juró que “aún no se han presentado proyectos formales al respecto en la zona, por lo cual no se habilitó nada. Y si no hay habilitación provincial no se puede traer ni sacar animales del país”.

Se difundió ayer en algunos medios digitales la presencia de turistas en el predio de 20 hectáreas, pero desde el organismo provincial aseguran que podría haber visitas sin que ésto implique practicar la cacería.

El proyecto del nuevo coto, justamente, se encuentra en la zona La Carrera, en Tupungato, donde ya existe otro coto de iguales características llamado Rancho e’ Cuero que pertenece a la familia Palma. Ese predio fue habilitado en el 2012 por el municipio de Tupungato y, luego por la Dirección de Recursos Naturales, dependiente de la Secretaría de Ambiente. En este caso, no se practica cacería deportiva, sino que se aprovechan todas las partes del ciervo colorado. Además de la cabeza –que suele ser el trofeo para el cazador– se aprovecha la piel y la carne del animal para diferentes productos alimenticios.

“Se trata de animales exóticos e invasores. Es decir, no tienen un deprededor mayor en nuestro hábitat”, explicó Asensio, quien aseguró que también se caza en el marco de reglamentaciones y requisitos avalados no sólo por especialistas locales sino también por asociaciones internacionales. “Acá se plantea un tema ético y filosófico pero lo cierto es que el gobernador y las leyes no están realizando nada ilícito si se habilita un coto de caza”, justificó el funcionario de Recursos Naturales.

El otro coto de caza habilitado se encuentra en La Paz y allí sólo se puede disparar a los chanchos jabalíes. Se trata, en el caso de ciervos y jabalíes, de animales de producción y que, previamente, son sometidos a una cría por lo que la especie no está en peligro, según explican desde Fauna Silvestre.

Sin embargo, las críticas y la preocupación se acrecentaron con las horas. Desde la Legislatura, el diputado demócrata Aldo Vinci confirmó que esta semana hará un pedido de informe a la gente del municipio y a los dueños del campo donde se practicará la caza de ciervos colorados que, al parecer, serían todos provenientes de Nueva Zelanda.

“No entendemos cómo puede ser que se esté practicando, si es que es cierto lo que trascendión en los medios, un coto de caza a esta altura de la historia”, dijo Vinci. También indignó a los protectores de animales el costo de cada ciervo. Es que rondaría los 40 mil dólares cada uno, según trascendió extraoficialmente. Aunque este valor no ha sido confirmado por las autoridades de Gobierno ni por parte de la empresa que llevaría el emprendimiento adelante en Tupungato.

ilegal pero también inmoral. Desde las ONG’s proteccionistas están en desacuerdo con los cotos, más allá de que cumplan todos los requisitos para funcionar. Eduardo Sosa, de la ONG ambiental Oikos, asegura que “más allá de que sea una actividad legal y que esta empresa cumple con todas las reglamentaciones, no deja de ser una práctica inmoral. Los tiempos han cambiado. Esto no deja de ser un placer morboso que pequeños grupos llevan adelante”.

Sosa advirtió que además de los dos cotos habilitados se arrastra otro gran problema que es la apertura de cotos de caza clandestinos. “Eso es muy difícil de regular y muy peligroso para el medio ambiente porque no hay ningún estudio previo”, indicó el ambientalista.

Por su parte, Teresa D’Amico, presidente de la Sociedad Mendocna Protectora de Animales, tildó de “vergonzoso” el crecimiento de cotos en Mendoza:?“Es un animal vivo que va a sufrir para entretener a un humano. Es una locura, es cruel. La caza deportiva es una falacia. Esto no es un deporte; es un asesinato”, concluyó.

La caza furtiva, el “mayor peligro” Según las autoridades del área de Fauna Silvestre el mayor peligro es la caza furtiva, es decir, aquella que se practica en forma clandestina y que ni siqueira cuenta con un perímetro cerrado y adhiriendo a las leyes vigentes.?Según el jefe de ese área de Gobierno, Hugo Asensio, “no sólo se pone en peligro a la fauna autóctona, sino también aquella que se encuentra en extinción. Sin embargo, es poco el control, las multas y sanciones a este tipo de actividad, pese a que se sabe de su existencia en la provincia.