Antes de la pandemia de coronavirus, la mítica zona de los boliches en Chacras de Coria supo ser el epicentro de las noches mendocinas. Pero en la actualidad, queda poco de esos años dorados, algunos establecimientos bailables ya no existen y muchos otros han tenido que reinventarse como salones de eventos.
Si bien muchos espacios supieron reconvertirse momentáneamente para prolongar su vida útil, adaptándose a nuevas demandas, sólo unos pocos lograron sostenerse en pie. De hecho, en una recorrida en la semana que hizo El Sol se encontró con que diversas propiedades han sido colocadas a la venta, como es el caso de “Al Diablo”.
De acuerdo con la Municipalidad de Luján de Cuyo, la zona ya se ha inclinado a tener otro perfil diferente al que impulsaba la diversión nocturna, al tiempo que la Provincia avanza con la remodelación de la ruta 82 y proliferan los barrios alrededor.
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“Hace años se viene trabajando con una normativa para no habilitar más boliches en esa zona y los que aún están deberán adaptarse a las nuevas condiciones. Ahora todo ese sector del departamento tiene más características residenciales”, explicó Esteban Allasino, intendente del departamento.
Entre los sobrevivientes se destaca Olimpo, que supo adaptarse ofreciendo noches temáticas con música bailable y espectáculos en vivo, captando a un público fiel y selecto. Marcia Fassanelli, CEO del boliche, dejó en claro que todo el sector “cambió” y que se debe a diversos factores, no sólo al factor de las obras en la localidad.
“Tiempo atrás era la mejor zona en lo que respecta al boliche, con el paso de los años fue cambiando y tuvieron que ver varios factores: Pandemia, obras y, sobre todo, que las personas ya no quieren subir hasta acá arriba por una noche. Se van a otras localidades”, aclaró.


Aloha, con un perfil más nostálgico, abrió esporádicamente para eventos especiales, apelando a la memoria emotiva de quienes vivieron allí sus mejores noches. Bruno Tamborini, dueño y encargado comercial del lugar, a diferencia de sus colegas, aseguró que toda esa zona tiene el potencial para seguir “explotando el mercado”, pero es una realidad que la competencia está cada vez más “reñida”.
El empresario también dejó en claro que hay establecimientos como las bodegas o los propios sunsets que realizan fiestas y que, en un principio, su finalidad era otra. Es decir, avanzaron sobre un mercado que no era el tradicional.
“Es una zona donde los boliches fueron hechos para cumplir ese rol. No como una bodega, los sunsets o los bares que luego se hacen boliche, la edificación de estos lugares es particularmente para ser de fiesta”, ejemplificó el dueño de Aloha en diálogo con El Sol.
Mario Abraham, dueño de Broken y Let’s Go, observó que el público que antes se captaba en Chacras, se ha desplazado por que tienen una ventaja: la cercanía que ofrecen.
“Hoy el epicentro de la ‘joda nocturna’ se ha trasladado a zonas de Ciudad, Godoy Cruz y Maipú. Esos lugares están funcionando bien, porque están más cerca de la gente y no tienen el inconveniente de la ruta”, aclaró.
Si bien el pensamiento es que “mejore” toda la zona, en la actualidad sólo funcionan: Let’s Go, Broken, Runner, Olimpo, Aloha y Ático. Además de que dicho “funcionamiento” depende de muchos factores y de ver qué ofrece la competencia para poder imitarlo o, en su defecto, “redoblar la apuesta”.
El factor inmobiliario
Todo parece indicar que la zona se ha encaminado en los últimos años hacia una transformación urbana. Los antiguos boliches podrían dar paso a nuevos desarrollos inmobiliarios, espacios gastronómicos o proyectos residenciales, en virtud de las nuevas dinámicas de consumo y turismo.
Allasino reveló que es una realidad que las actividades nocturnas se han modificado y mutaron hacia otros lugares. Por lo que la renovación de la zona está derivada de una situación que se percibe durante los fines de semana.


“Como Municipio pensamos que todos los locales frentistas de la zona se deberán inclinar hacia restaurantes, comercios o, en su defecto, alguna combinación”, sentenció.
Un punto a tener en cuenta es el precio de las propiedades en ese sector de la provincia y, a su vez, en el valor de reventa. Roberto Irrera, presidente de la cámara inmobiliaria de Mendoza, explicó que las cifras están determinadas por lo que se construya, si hay más boliches el precio es menor, todo lo contrario pasa si se vuelve una zona residencial.
“Parece que se va a inclinar más para barrios privados, emprendimientos como centros de oficinas. Pero todo depende de lo que ordene el Municipio para la zona”, concluyó.
En cuanto a la opinión de los vecinos, explicaron que un boliche “no trae nada bueno” y que “desvaloriza la propiedad”. Esto sumado a que, en su momento, había mucho ruido, peleas en la madrugada y gente alcoholizada que rondaba molestando las casas.

“Hoy en día no sé si es una zona para que haya más boliches, porque si te fijás los arreglos dejaron sin estacionamiento. Es decir, si un establecimiento no tiene playa es difícil que funcione. El pensamiento de la gente cambió, ya no quiere llegar hasta acá arriba”, justificaron los vecinos sobre el proceso que viven los establecimientos.
