Al fin el empresario Jorge Castillo, CEO de la megaferia textil de Lomas de Zamora, Buenos Aires, logró aquello que buscaba tras un largo peregrinaje en Mendoza: obtener la autorización municipal para crear un nuevo megapolo comercial en la zona de Cuyo. No fue en Guaymallén, como se había planeado en un principio; tampoco en Las Heras (ver página 5) pero sí fue en Santa Rosa, precisamente, en la zona del Parque Industrial de ese departamento y con una disponibilidad de 36 hectáreas que serán entregadas en comodato los primeros dos años y, si el negocio funciona, terminarán siendo propiedad del empresario Castillo, según prometió el intendente santarrosino Jorge Salgado.

Así, ayer, el intendente y el empresario bonaerense ofrecieron una conferencia de prensa en una tradicional bodega de la zona, donde anunciaron con bombos y platillos la inauguración de La Salada para el 16 de este mes. Es decir, para esa fecha debería comenzar la fabricación de algunos productos textiles –ya se está capacitando a gente de la zona– y abrir algunos puestos de venta con ropa y productos, esta vez traídos de Buenos Aires para arrancar con movimiento.

LO QUE FALTA. Sin embargo, y pese a la certeza de que el megaemprendimiento comenzará a funcionar antes del inicio de clases, no hubo datos sobre rentabilidad anual prevista, proyecciones comerciales ni precisiones sobre la cantidad de locales iniciales o cuánto será el monto del alquiler de cada puesto de venta.

Ayer, el intendente entregó a Castillo el decreto con la prefactibilidad del importante polo comercial, ya que aún no ha sido presentado el proyecto definitivo de La Salada, según admitió el jefe municipal. Claro que el apuro de Castillo por dar inicio a la feria antes del comienzo de clases es grande y ya buscó la forma de negociar con la Comuna. “Si no tengo las cosas como corresponde antes de marzo, veré cómo puedo pedir para Castillo un permiso provisorio. Aún no está su sociedad inscripta en la provincia para prever impuestos provinciales y municipales. Es más, no hay una ordenanza que regule este tipo de emprendimientos.

Nos superó porque nosotros venimos de otra matriz productiva”, explicó, entusiasmado, Salgado, quien dará a Castillo un plazo de 60 días para que ponga todos sus papeles en regla. A diferencia de los municipios del Gran Mendoza, Santa Rosa no tiene una normativa específica que regule este tipo de emprendimientos. Consultados por El Sol, tampoco el intendente ni el empresario pudieron responder a las proyecciones de rentabilidad para un primer año de movimiento comercial (ni siquiera aproximado). Al único cálculo al que se limitó el CEO de La Salada fue: “Esto es una torta infernal”.

Según afirmó luego Salgado, habrá 800 puestos de trabajo, entre directos e indirectos, en una primera etapa. En tanto para Castillo, habrá tres veces más de hombres con trabajo. El propio intendente fue quien le insistió al empresario de Buenos Aires sobre la idea de instalarse en su departamento. Por eso, y en respuesta a las duras críticas de Miguel Peralta, secretario General del Centro de Empleados de Comercio (CEC) de San Martín, por la venida de La Salada, el cacique santarrosino, alegó: “Muchos municipios nos critican, pero nosotros tomamos esto por el lado social y económico. San Martín lloró la piedra y no queremos que nos pase. Por eso queremos diversificar la matriz productiva”. El terreno está ubicado sobre ruta 7 y calle Escudero. Sólo falta la colocación de los servicios.

ROPA, FRUTA, POLLO Y MUCHO MÁS. Castillo aprovechó el anuncio de su arribo para insistir sobre la “ciudad comercial” en que se transformará La Salada cuyana en poco tiempo. No sólo planea un estadio y una terminal de ómnibus, sino que promete crear un “corredor productivo de la ruta 7”, que sirva para la comercialización de los duraznos cosechados en el Este en Buenos Aires y en Chile. “Podemos vender ropa, comida y toda la industria frutihortícola al país trasandino. Pondremos cámaras de frío para eso”, adelantó.

Por si fuera poco, el empresario bonaerense prometió crear un espacio para curtiembre y otro más para comercializar pollo. “Queremos producir en esta provincia el 80% del pollo que se consume aquí y que ahora viene de otro lado. Acá, la idea no es sólo vender zapatillas. Es mucho más”, señaló Castillo. Santa Rosa tiene unos 20 mil habitantes, por lo que los responsables del megapolo comercial prevén que en un corto plazo se puedan instalar allí productores y textiles de los departamentos vecinos, incluso, de países limítrofes.

PARA MINORISTAS Y MAYORISTAS. Ante la consulta de algunos vecinos del lugar, el intendente Salgado dejó en claro que la feria textil tendrá precios para mayoristas y minoristas y que, entre ambas compras, “habrá una pequeña diferencia” en el costo. A modo de preventa, Castillo aseguró que, si la feria se llega a instalar antes del inicio de clases, un guardapolvo hecho en las fábricas locales le costará al consumidor final no más de 65 pesos, mientras que, actualmente, el mismo producto cuesta cerca de 200 pesos en un local comercial tradicional.

Una vez más, el empresario volvió a negar cualquier vinculación entre los bajos precios de La Salada y la evasión impositiva o el trabajo esclavo y aseguró que el emprendimiento será una nueva posibilidad para que “los que menos tienen puedan hacer rendir más su magro salario”. Ante la consulta de un residente de Santa Rosa acerca de cuánto se deberá pagar por un alquiler en el predio, Castillo soltó despreocupado: “Al principio, si no vendés, no me das nada. Y si vendés, me darás un poco y listo. Lo vamos viendo”.