Foto: El Sol.

El superintendente del Departamento General de Irrigación (DGI), Sergio Marinelli, compareció este martes en la Legislatura, ante las comisiones de Ambiente y Recursos Hídricos y de Obras Públicas, Urbanismo y Vivienda, para brindar explicaciones sobre el derrame de efluentes cloacales ocurrido semanas atrás en el canal Pescara, a la altura de Corralitos, Guaymallén.

En su exposición, Marinelli atribuyó el colapso del sistema a una tormenta de gran intensidad que provocó un arrastre de sedimentos y basura, lo cual obstruyó la cañería en las cercanías del club de Corralitos y desencadenó el derrame.

“El canal se tapó por el material que bajó con la lluvia desde la zona abierta de la ruta 60. Esa obstrucción generó la rotura del tubo a la altura del club”, explicó el funcionario.

Según precisó, el canal Pescara comienza como un canal abierto en ruta 60, donde recibe desagües pluviales, y luego se conecta con un conducto cerrado por el que circulan efluentes previamente tratados por empresas privadas. Cinco kilómetros más adelante, en calle Buena Nueva, el sistema se vincula con un vertedor de la empresa Aysam.

Un arreglo en marcha y una advertencia

Marinelli anunció que ya se está trabajando en la reparación del tramo dañado y que, gracias a la gestión de Aysam, se consiguió una bomba especial —fuera del stock habitual del mercado— para montar un bypass provisorio que permita resolver el problema en un plazo estimado de 15 días hábiles.

“Aysam está actuando en el lugar y ya obtuvo el equipo necesario para avanzar con la obra. Si todo sigue según lo previsto, el canal volverá a funcionar normalmente en dos semanas”, señaló.

Más allá de este episodio puntual, el titular de Irrigación no descartó que puedan producirse nuevos colapsos cloacales en otras zonas de Mendoza. Por eso, hizo hincapié en la necesidad de contar con infraestructura de emergencia, como bypass, y de avanzar en planes estructurales de largo plazo.

Más allá de este episodio puntual, el titular de Irrigación no descartó que puedan producirse nuevos colapsos cloacales en otras zonas de Mendoza. Por eso, hizo hincapié en la necesidad de contar con infraestructura de emergencia, como bypass, y de avanzar en planes estructurales de largo plazo. En tal sentido, destacó el trabajo realizado en el Código de Aguas y el Plan Hídrico.

“Probablemente vamos a tener distintos problemas en distintos lugares. Por eso es fundamental contar con un mapa de calor que identifique los puntos críticos y nos permita actuar con anticipación. Esto, junto al nuevo Plan Hídrico y al Código de Aguas, es clave para minimizar el impacto de estos eventos en la población”, concluyó.