Este martes la UCR insistió con el proyecto terminar con la votación secreta en el Senado y tomó estado parlamentario el proyecto del legislador radical, Juan Carlos Jaliff, que apunta a poner fin a este método “arcaico” de votación. Sin embargo para dar luz verde, el vicegobernador, Carlos Ciurca, condiciona con otros dos proyectos.

Ahora la iniciativa del radical está en manos de la Legislación de Asuntos Constitucionales (LAC) y el radicalismo confía en que obtendrá los dos tercios de las cámaras que necesita para transformar en ley este cambio que se impulsa en la Constitución.

Este proyecto se reflotó tras la sesión secreta del Senado donde los legisladores se disponían a votar el pliego de la concejal Miriam Gallardo, postulada para la Suprema Corte, que terminó en escándalo. Muchas cosas se dijeron y surgieron dudas en torno a la votación, especialmente tras el “error” que cometió la legisladora del FpV, Claudia Segovia, que terminó perjudicando a su amiga.

Lo que pretende Jaliff es que se modifique una palabra del artículo 83 de la Constitución provincial y de esta manera se busca eliminar la palabra secreto y reemplazarla por nominal. Con esto cada senador tendría que votar a viva voz por la afirmativa o por la negativa en una sesión de acuerdo.

El artículo 83 actualmente: – Corresponde al Senado prestar o negar su acuerdo al Poder Ejecutivo para los nombramientos que por esta Constitución o por la ley deban hacerse con este requisito. El voto será secreto.

Una vez que las cámaras transformen en ley este proyecto, el gobernador debe convocar a la ciudadanía a ratificar la norma en las elecciones generales, en este caso previstas para el 21 de junio. Además de las listas de candidatos, en el cuarto oscuro los electores deberán votar por el SI al voto público o por el NO.

Además tomó estado parlamentario otra iniciativa de Jaliff donde propone modificar el artículo 40 del reglamento del Senado para que la votación se realice con una sola bolilla del mismo color. Este cambio serviría mientras sigue su curso la propuesta anterior, ya que antes de los comicios generales el gobernador Francisco Pérez mandará otro pliego con un candidato para la Corte.

Pero para que el proyecto de Jaliff de enmendar la carta magna tenga el visto bueno del oficialismo hay que negociar. En ese punto el vicegobernador condiciona al radicalismo con la aprobación de la Ley de Educación-que quedó trunca- y el proyecto de los títulos vitivinícolas.

“Los Tivi son una herramienta para la provincia cuando hay excedente vínico, no hay mercado de compra. Con este proyecto se puede regular el mercado secundario”, insistió el vicegobernador, que buscará el consenso para aprobar esta iniciativa.