Argentina no sólo es conocida en el mundo por sus buenas carnes, sus vinos y el tango. Las estadísticas demuestran que existe una clara preferencia por las cirugías estéticas que se realizan en el país. De esta manera, en Mendoza, de 400 intervenciones de este tipo que se hacen al año (en las clínicas Mira, de Cuyo y Sananes, entre otras), 25 por ciento es efectuado en personas que no residen en la provincia: extranjeros y argentinos que viven en el exterior.
“Este alto porcentaje se debe a dos factores fundamentales: primero, a que nuestra medicina es conocida a nivel internacional por contar con excelentes profesionales en todas las áreas. Sin embargo, es el segundo factor, el económico, el que prima a la hora de elegirnos”, explicó el cirujano Marcos Formaggia, de la Clínica de Cuyo, quien explicó que mientras un implante de mamas cuesta aquí 9.000 pesos, en Europa sale el doble, es decir unos 3.200 euros (alrededor de 18 mil pesos).
Por su parte, Enrique Sananes, cirujano plástico de la Clínica Sananes, aclaró que, en Estados Unidos, un paciente paga hasta cuatro veces el valor argentino. “La gente se fija en el precio y eso es lo que, generalmente, determina el lugar de la operación”, aclaró el especialista.
Del mismo modo, Carlos Mira Blanco, cirujano de la Clínica Mira y uno de los médicos con más prestigio y trayectoria en la provincia, afirmó que los precios de las intervenciones estéticas que se realizan en el país son bajos en relación con otros países, aunque el servicio ofrecido es de mayor calidad. No obstante, Mira Blanco contó que a partir de la crisis del 2001 –y posterior devaluación del peso– los costos se abarataron sustancialmente.
contra el “turismo quirúrgico”. Pese a que son muchas las personas que viajan desde el exterior para operarse en las clínicas y hospitales mendocinos, existe un temor generalizado entre los cirujanos al atender al llamado “turismo quirúrgico”, es decir, a aquellas personas que viajan por cinco días para la intervención y que luego regresan a su lugar de residencia.
“Quienes realizamos cirugías estéticas en la Clínica Arizu, generalmente, no trabajamos con extranjeros que vienen por cinco días y después se van, ya que implica un riesgo médico no sólo para el paciente sino también para nosotros”, explicó el médico Sergio de la Torre, miembro del staff de Cirugía del Hospital Central y cirujano plástico de la Clínica Arizu.
A su vez, Mira Blanco informó que los extranjeros sólo representan 10 por ciento de los operados en su clínica, aunque casi todos son pacientes históricos que conocen de antemano a los médicos.
Por otro lado, Formaggia agregó que “una gran parte de los pacientes que llegan desde afuera tiene la idea de operarse y volver rápido. Esto implica un riesgo enorme, ya que lo mejor es que la persona viaje recién a las dos semanas de haber sido intervenida”.
Más distanciado del “turismo quirúrgico”, Sananes explicó que, hoy por hoy, los médicos hacen propaganda con las “cirugías express”. “Lo único instantáneo es el café, el resto es una mentira que la gente compra al precio más barato y a la calidad más baja”, manifestó el profesional en referencia a los riesgos de operarse y regresar al país de origen en menos de una semana.
lolitas. Las demandas en el mercado de la estética son muchas y variadas. No obstante, las principales demandantes son mujeres de 18 o 19 años que buscan aumentar sus pechos para ganar en autoestima.
“Cada vez son más frecuente las jovencitas que llegan con quejas para con su cuerpo”, contó Mira Blanco, y agregó: “El 40 por ciento del total de mis pacientes está conformado por adolescentes que piden implantes de mamas, lipoaspiraciones y rinoplastías (retoques de nariz).
Sin embargo, “el target de mujeres entre 45 y 80 años solicita, en primer lugar, las cirugías faciales que evitan el envejecimineto de la piel”, detalló Mira Blanco.
Los profesionales temen que disminuyan las intervenciones
Con la muerte de Sandra Horta, la mujer chilena de 43 años que vino a Mendoza para implantarse mamas en la Clínica Francesa, la preocupación dentro del ambiente de los cirujanos plásticos de Mendoza, de a poco comienza a surgir.
“Estoy consternado por lo ocurrido”, expresó el cirujano de la clínica Mira, Carlos Mira Blanco, en relación con la muerte de la paciente del vecino país.
Sin embargo, el especialista explicó que, en sus 42 años de carrera, sólo ha conocido dos casos de muerte al realizarse una cirugía estética a nivel local: el de la semana pasada y otro similar quince años atrás.
De la misma manera, Sergio de la Torre, de la Clínica Arizu, señaló que todas las consultas que tenía programadas para el lunes fueron dadas de baja por el temor que se generó en los mendocinos tras conocer la muerte de la mujer.
“Estos sucesos generan un impacto social importante y un cierto resquemor a las cirugías estéticas”, enfatizó el médico.
Pero al temor social se le suma el impacto médico que desencadenan hechos de esta magnitud. Así, De la Torre hizo hincapié en las muertes por cirugías plásticas conocidas en Mendoza y contó que con la desgracia ocurrida durante la década de los 90, la especialidad quedó marcada.
“Hace 15 años hubo un caso similar, en el cual una mujer falleció tras realizarse una intervención plástica”, recordó De la Torre, y aclaró: “Fueron épocas difíciles para los cirujanos porque la actividad cayó durante ocho meses. Lo mismo va a ocurrir ahora, pues son fracasos que cuestan revertir”.
En tanto, la noticia golpeó a la cirugía plástica y, hasta el momento, los cirujanos afirmaron tener incertidumbre sobre el futuro de la especialidad. “No sé qué va a ocurrir con los pacientes, lo que sí sé es que se trata de una situación dura para todos los que realizamos intervenciones quirúrgicas como estas”, explicó Mira Blanco.
Por otro lado, el especialista Enrique Sananes de la Clínica Sananes, afirmó que “la gente cree que las cirugías estéticas son productos de góndola, cuando la realidad es que son una necesidad sanitaria por lo que las personas que no cumplan con lo que los médicos estipulan, no deben ser atendidas”.
