Desde la Dirección General de Rentas siguen buscando medidas efectivas que obliguen a los deudores impositivos de la provincia a pagar. Secuestros de bienes y automotores, embargos registrales y hasta de cuentas bancarias son algunas de las herramientas con las que cuenta el Estado para que los grandes contribuyentes morosos se pongan al día. Por el momento, la iniciativa que mayores resultados ha arrojado es la inhibición de quienes no cumplen, aún así, en Mendoza, los índices de mora y evasión continúan siendo altos.

LOS DATOS. En el cuatrimestre que va desde diciembre del 2007 hasta marzo del corriente año –sin contar enero por ser el mes de feria judicial– la Dirección General de Rentas, a través del Departamento de Apremios Fiscales, ha realizado 3.800 inhibiciones, 670 embargos registrales de bienes inscriptos en el registro de la propiedad y del automotor y 47 secuestros vehiculares.

    En la lucha contra la evasión y la morosidad, la Dirección General de Rentas considera como una de las armas más efectivas para cobrar deudas la inhibición comercial. Esta es una medida judicial que, a pedido del ente recaudador, la Justicia deja registrada y, a partir de ese momento, el contribuyente queda impedido de la libre disposición de sus bienes hasta haber hecho efectivo el pago de la deuda que motivó la inhibición.

HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA. Los grandes deudores han cuestionado este procedimiento, por afectar lo que, a su entender, son libertades individuales. Pese a esto, la Dirección General de Rentas defiende la efectividad de la norma y advierte sobre diversas maniobras a las que acuden los deudores y evasores cuando se ven cercados.

    “Tenemos la posibilidad de embargar cuentas bancarias pero, cuando llegamos al banco, en ocasiones, minutos antes, le cambiaron el número, o le retiraron los fondos, o nos encontramos con que son cuentas sueldos y sólo podemos sacar un porcentaje. Con las prendas sobre los autos o los inmuebles igual, la gente los vende, los transfiere o los adelanta en concepto de herencia prendados y todo. Además, por lo general, los grandes deudores no tienen nada a su nombre, eso nos complica los controles, pero la inhibición es algo personal y, entonces, los bienes no pueden ser transferidos, las herencias no pueden ser adelantadas y, para cualquier trámite que realice, le salta esta imposibilidad de disponer de sus bienes”, comentó Adriana Rodríguez, jefa de Apremios de la Dirección General de Rentas.

EL CAMINO DE LA MORA. El Departamento de Apremios acciona luego de que Fiscalización le manda los expedientes que no han tenido resolución. “A nosotros nos llegan los expedientes de fiscalización, tanto por mora como por evasión y, además de todos los impuestos, ingresos brutos, de la propiedad, de cheques, de sellos y del automotor. Nosotros los tomamos y, por sorteo, derivamos cada caso a nuestros recaudadores, que son abogados particulares que no trabajan para Rentas, pero que facturan por su trabajo.

    Los abogados movilizan todos los mecanismos para disuadir al evasor o al moroso a que nos pague y si en un tiempo prudencial no tiene respuesta, el caso es elevado a juicio y es la Justicia la que nos permite actuar sobre los bienes de las personas”, explicó Rodríguez. En la provincia, son 80 los recaudadores que existen, son seleccionados por el Gobierno y el contribuyente no les paga directamente a ellos, es decir, son meros intermediarios que facturan para el Fisco. De acuerdo con los apremios establecidos en 4 meses, con uno de feria, los datos hablan a las claras de altos índices de incumplimiento y evasión.

    “Si el incumplimiento y la mora es alto, nos cuesta mucho cobrar y tenemos que estar permanentemente viendo cómo podemos efectivizar las medidas”, afirmó la jefa de Apremios. Con la herramienta de la inhibición, sólo 30% de los inhibidos ha regularizado su situación, con el secuestro de los automotores se da una situación similar, pero está claro que los grandes deudores conocen al sistema y llegan hasta las últimas consecuencias, sólo cuando la punición amenaza seriamente sus pertenencias, comienzan a pensar en cumplir.