Foto ilustrativa de jabalí.

La posibilidad de comercializar carne de jabalí en Argentina comenzó a generar repercusiones en Mendoza. Mientras Río Negro avanzó con un proyecto de ley para habilitar la venta formal de carne de especies silvestres, funcionarios provinciales y especialistas del sector consideraron que la iniciativa puede ser una oportunidad para generar “empleo y producción”, aunque remarcaron que solo será viable si se garantiza un estricto control sanitario y se logra la aceptación de los consumidores.

La propuesta, que el Gobierno de Río Negro enviará a la Legislatura durante agosto, busca legalizar la comercialización de carne de jabalí y ciervo, dos especies exóticas invasoras que ocasionan daños ambientales y productivos, y también dejó abierta la posibilidad de incorporar carne de guanaco. El objetivo no es fomentar la cría de estos animales, sino aprovechar ejemplares que ya habitan en estado silvestre mediante un circuito legal con trazabilidad y controles bromatológicos.

El respaldo de Mendoza

El ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, aseguró que la propuesta merece ser analizada y consideró que podría convertirse en una alternativa productiva para la provincia.

“Me parece que es potable la iniciativa. No veo la diferencia entre criar un pollo o un cerdo y aprovechar un chancho jabalí. Sobre todo porque en las zonas de montaña, estos últimos, generan muchos problemas. Es proteína animal y debemos buscar ese tipo de alternativas”, afirmó en diálogo con El Sol.

El funcionario también sostuvo que una eventual reglamentación permitiría crear una nueva actividad económica. Es una fuente más de trabajo, de ingresos y de producción. Hoy no se puede comercializar y es un tema que Mendoza podría tratar”, agregó.

El principal desafío 

Desde la Cámara de Abastecedores de Carne de Mendoza, su presidente, José Rizzo, también se mostró a favor de la iniciativa, aunque dejó en claro que el éxito dependerá de que toda la carne sea sometida a controles sanitarios.

Explicó que el jabalí puede transmitir triquinosis, por lo que consideró indispensable que cada ejemplar pase por frigoríficos habilitados antes de llegar al consumidor.

“Si ese consumo pasa por la industria frigorífica y por todos los controles sanitarios, no debería haber ningún problema. Es una carne con mucha proteína y hoy existe un excedente importante de ese recurso”, señaló.

Cambiar los hábitos de consumo

Más allá de la cuestión sanitaria, Rizzo cree que el mayor desafío será cultural. A diferencia de otras carnes tradicionales, el jabalí todavía no forma parte de la dieta habitual de los argentinos.

“Va a costar incluirla en el mercado porque no existe una cultura de consumir jabalí. La adaptación del público llevará tiempo”, detalló.

Incluso estimó que los primeros productos llegarán al mercado en formatos elaborados, como escabeches o conservas, antes que como cortes frescos en las carnicerías.

“Primero habrá que generar confianza, después evaluar los costos y finalmente ver si el consumidor adopta una carne que tiene un sabor muy particular por tratarse de un animal silvestre”, concluyó.