La fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos ordenó buscar y llevar a declarar a la mujer que dio a luz a la nena que estuvo a punto de salir del país con una pareja chilena. Este miércoles fue citada para comparecer como testigo pero nunca apareció. Sobre ella, no recae ningún cargo y la idea es tener su testimonio para esclarecer la historia.

A quien sí le tomaron declaración fue al médico chileno que aparece en la partida de nacimiento como padre de la niña que nació el 2 de julio en el Hospital Español de Mendoza. Durante más de tres horas, el hombre respondió a las preguntas hechas por la fiscal, y si bien no trascendieron los detalles de su relato, en líneas generales mantuvo el mismo argumento que dio en el aeropuerto El Plumerillo cuando estaba a punto de embarcar un vuelo con destino a Santiago.

Esta vez, en sede judicial, dijo que conoció a la madre de la nena en Mendoza, que vivieron un apasionado romance que duró sólo algunos meses y que fue allí cuando quedó embarazada.

Para los investigadores, la versión dada por el médico chileno es poco creíble, y no se descarta una acusació por falso testimonio.

Los investigadores creen poco en esta versión y la contrastan con otros datos objetivos. 

Primero, la mujer en cuestión, tiene domicilio en la zona de Los Barrancos, en Godoy Cruz, un lugar urbano-marginal de ese departamento y, según testigos, desde hace tiempo vive con su pareja y dos hijos. A pesar de su humilde pasar económico, tiene cobertura médica de SwissMedical, una de las prepagas más caras del mercado.

Segundo, si bien no se trata de una ciencia exacta, el médico chileno –que vive en Las Condes y es accionista de un centro de salud en Providencia– hizo la mayoría de los viajes a Mendoza con su novio, un psicólogo que decidió volver a Chile el mismo día del incidente en el aeropuerto.

Según los registros de Migraciones, desde octubre del año pasado, la pareja vino a Mendoza de manera sistemática. En algunas ocasiones, el médico lo hacía en soledad, pero casi siempre acompañado, especialmente, en las fechas donde se calcula que se inició el embarazo. Los viajes siempre fueron aéreos a través de LAN y, como mucho, se quedaba un par de noches.

Entre octubre de 2014 y julio de 2015 el médico y su novio viajaron sistemáticamente a Mendoza.

Mientras el médico prestaba declaración en la Fiscalía Especial, la nena –que todavía no tiene dos meses de vida– se quedó con una niñera en un departamento de alquiler temporario ubicado a una cuadra de donde el abogado Juan Pablo Rojas Pascual tiene su estudio, en calle Mitre, a metros de Pedro Molina. En el frente se destaca un cartel que dice Argentina Maternity, la agencia que se promociona bajo el lema de ayudar a quienes buscan tener un hijo a través de la técnica de reproducción asistida conocida como gestación por sustitución, más conocida como “alquiler de vientres” por el negocio que se genera detrás de esta práctica.

Rojas Pascual es director de Argentina Maternity y abogado del médico chileno y de la mujer que trabaja como empleada doméstica. Apareció en escena el mismo día del incidente en el aeropuerto y desde ese momento representa legalmente a las dos personas.

“Llegué ese día al aeropuerto rápido porque me llamaron. Hace mucho tiempo que nos conocemos con mi cliente, pero por otros asuntos”, señaló el abogado, mientras esperaba que el médico terminara de declarar.

A esta altura de la investigación, una de las principales hipótesis apunta a que la mujer no es realmente la madre biológica de la nena, sino que recibió dinero a cambio de permitir que se le implante un embrión para luego de nueve meses entregar al bebé. El tema se resolverá con un análisis de ADN.

“Si llegara a ser así, cosa que no me consta, tampoco se trata de algo prohibido”, declaró Rojas Pascual, aunque confesó que su intención cuando comenzó con su agencia para asesorar sobre maternidad subrogada, no era meterse en problemas.

Una de las hipótesis fue se trató de una gestación por sustitución y que la mujer no sería la madre biológica.

Al no ser una práctica regulada desde el punto de vista legal, ese espacio vacío permite que cualquiera seduzca a mujeres en condiciones de vulnerabilidad para ofrecerse como madres gestantes. Es un negocio donde ganan todos: desde los asesores jurídicos hasta el médico que lleva adelante el tratamiento, cotizado en más de cien mil pesos. Es una conducta que roza la figura de trata de personas.

Sobre este punto, no se descarta que en las próximas horas llamen a declarar a los médicos del Hospital Español y a los del Instituto Tersoglio, que ha intervenido anteriormente en otros casos patrocinados por Rojas Pascual.

Hace 20 días, personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria sospechó de una pareja de hombres que intentaba viajar a Chile con una bebita de 38 días. A partir de allí, comenzó la intervención de la Justicia de Familia y ahora también se investiga la posible comisión de un delito.

(Para preservar la identidad de la beba, no se publicarán los nombres de sus supuestos padres biológicos.)