Ya no es extraño encontrar a una mujer uniformada vigilando cualquier tipo de local. La tendencia dice que ellas cada vez trabajan más en el ámbito de la seguridad privada y los números lo reflejan. Según datos del 2012 del Sindicato Único de Trabajadores Custodios y Afines de la República Argentina (Sutcara), creció 20% la cantidad de mujeres que ejercen como guardias en el último año y medio.
Actualmente, según contabilizó el Registro Provincial de Empresas de Vigilancia Privada (Repriv), hay más de 13 mil trabajadores, entre hombres y mujeres, abocados a la prevención y seguridad de diferentes lugares, como hoteles, barrios privados, casinos, comercios y bancos. De ese total, unas 3 mil mujeres ejercen esas tareas, es decir, 23% de todo el personal activo en la provincia.
“El fenómeno ha ido creciendo año tras año y cada vez tenemos más demanda por parte de los clientes. Por un lado, porque la ley no permite que un hombre requise a una mujer, y hace poco que la norma empezó a cumplirse. Por otro, las mujeres responden mejor a la responsabilidad. Los hombres suelen ser más mañosos. Hoy, que haya mujeres en el área de seguridad ya es una necesidad social, no una rareza”, explicó ayer Adrián Molina, secretario general del Sutcara.
Los lugares en donde piden la mayor cantidad de mujeres suelen ser sitios con riesgo respecto de los hombres: bancos, supermercados y barrios privados. Quizás en la parte comercial es donde más mujeres hay insertadas en los últimos años, según contaron desde el sindicato. En el barrio privado, aseguran desde la empresa Help Ful, muchas mujeres que habitan allí “se sienten más identificadas con el personal femenino”. Además, en algunos lugares piden un doble rol. Seguridad y recepción o tareas administrativas. “Y las mujeres están más preparadas para diversificar su tarea y hacerlo bien igual”, agregan.
Desde la empresa Prosegur aseguran que, más allá de las pericias obligatorias de mujer a mujer, las pocas empresas que piden chicas para la seguridad “después se enamoran y no quieren hombres. Ocurre mucho en los bancos y comercios”. Jésica Bazán es guardia privada desde hace cuatro años. Ella asegura que las mujeres tienen una cualidad que pocos hombres logran conseguir. Son más responsables y están más alertas a la hora de realizar sus tareas de prevención. “Desde que estoy en la empresa vi pasar a muchos hombres. Las mujeres estamos pendientes de muchas cosas. Tenemos que tener mucho carácter y masculinizarnos un poco para este trabajo”, explicó Bazán.
Por su parte, Jorge Luis Pavez, guardia de seguridad, coincide con la tendencia y no tiene más que elogios para sus pares femeninos: “Hace tiempo que las mujeres se vienen insertando en el mundo laboral mucho más fuerte, ahora realizan tareas que antes no hacían, con los cambios que viene produciendo nuestra sociedad se confía mucho más en ellas”, explicó Pavez.
LAS EMPRESAS DE SEGURIDAD LAS ELIGEN. Los responsables de las empresas de seguridad privada aseguran que el cupo de mujeres en sus compañías llega a 10%, y que si fuera por ellos tendrían a todo su personal conformado por féminas. Walter Quinlan, supervisor de Help Ful, trabaja en vigilancia privada desde el 2007. Asegura que desde entonces “se triplicó la cantidad de mujeres requeridas por empresas en los últimos cinco años”. Para él, la principal cualidad del género es que trabaja de forma más responsable. “No faltan nunca, salvo que se trate de una urgencia con sus hijos”, señaló.
En tanto, Pablo Galbani, de Prosegur, no duda en plantear: “El 100% de las mujeres que tenemos –unas 20 entre 300 uniformados– trabaja de manera excelente”. El crecimiento de empleo para ellas, según Galbani, ha sido “sostenido y progresivo” por varias causas: “No todas las empresas quieren mujeres, pero cuando ellas comienzan a trabajar allí por determinada razón, se quedan enamorados por cómo trabajan, cómo cumplen y la relación que generan con la gente”, concluyó el empresario.
