Los analistas de política internacional ya vaticinaban hace una década que el Gigante Asiático se despertaría y el mundo sucumbiría a sus pies. En Mendoza, aquellos pronósticos no hicieron mella hasta hace un par de años, cuando comenzó a crecer el interés por conocer su idioma y su cultura. Con los dos viajes del gobernador Francisco Pérez a China en el último año, la demanda por conocer la lengua creció exponencialmente y, por estos días, ya se convirtió “en un verdadero auge”, según definen las instituciones que brindan la enseñanza de esa lengua.
De hecho, esta última semana, con Pérez aún de viaje, se multiplicaron las consultas en el Instituto Intercultural Mendoza, uno de los pioneros en la provincia en dar chino mandarín, entre otras lenguas asiáticas.
“No sé si es directo, pero desde que el gobernador se fue a China han llegado nuevos niños a aprender chino, enviados por sus padres que ya ven una realidad: estudiar ese lenguaje es una inversión a futuro. Lo mismo pasa con los adultos, que han consultado bastante en estos días”, aseguró ayer Carlos Garelli, coordinador de la enseñanza del idioma chino en la Intercultural.
De hecho, Mariana Cuevas, de la misma institución, aseguró que el mayor interés se debe a que “hay perspectivas económicas con ese país. China crece y se refleja en la demanda que hay por parte de los mendocinos”.
En el 2012 estudiaron en ese instituto 86 personas, pero se inscribieron cerca de 40 en marzo.
Este año, la matrícula de alumnos ya superó los 50 inscriptos y todo indica que, con la fluctuación de los cursos –son cuatrimestrales– habrá más interesados hasta fin de año, quizás, superando el estudiantado del año pasado.
Sin embargo, la gran brecha se nota en los últimos cinco años. “En el 2008 había 3 alumnos inscriptos. El crecimiento ha sido realmente importante”, planteó el profesor Garelli, quien vivió siete años en China y hoy es uno de los pocos docentes del lenguaje asiático en Mendoza.
También el Colegio de Lenguas Extranjeras, que depende Extensión Universitaria de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, ofrece clases del exótico idioma. Desde allí informaron una merma de inscriptos aunque aseguran que las consultas son cada vez más frecuentes. Este año se inscribieron 16 personas para estudiar chino, mientras el año pasado la matrícula trepaba los 29 inscriptos. Desde el
Área de Extensión de esa facultad aclaran que “las consultas subieron”, pero que, a la hora de pagar la cuota, los interesados bajaron. “Ha habido baja de inscriptos en todos los idiomas. Creemos que se debe a la situación económica pero, sin duda, desde que abrimos este curso hay muchos más interesados que hace diez años”, indicó una de las encargadas de llevar a cabo el registro de inscriptos.
Hay, básicamente, tres grupos de interesados a la hora de aprender este lenguaje. Por un lado, están los niños enviados por padres que los preparan para adecuarse a un “mundo amarillo”. Por otro, estudiantes universitarios vinculados a carreras como Política Internacional, Derecho Internacional o Turismo. El tercer grupo está compuesto por mayores de 40 años que estudian por asuntos de negocios o para conocer la cultura china, a modo de formación general. En todos los casos, la concurrencia es fluctuante y gana quien se anima a desentrañar, por varios años, los misterios de la lengua asiática.
Faltan maestros
Si hay algo que admiten ambas entidades consultadas –y las únicas que brindan la posibilidad de estudiar chino mandarín formalmente– es que falta recurso humano para atender tanta demanda. Es que la Intercultural tiene cinco docentes: dos nativos, un mendocino que vivió en China siete años y dos alumnas avanzadas que asisten a los principiantes. De hecho, los docentes aseguran que se necesita más gente capacitada para que, a futuro, haya una proporción adecuada entre cantidad de alumnos y profesores.
“No tenemos aún alumnos con nivel avanzado en Mendoza como para dar clases, debido al poco tiempo que hace que se empezó a estudiar este idioma formalmente”, explicó Garelli.
En el caso de la UNCuyo, hubo durante años un profesor nativo de China que ya no estará a partir de esta año, con lo cual la universidad ha tenido que salir a buscar docentes con “mucho esfuerzo” para responder a la demanda de este año.
No es fácil comenzar la odisea de aprender chino. Primero porque sus orígenes no tienen cercanía con nuestro lenguaje, ligado al latín. Por otra parte, es una escritura ideográfica a la cual el occidental no está acostumbrado. Por otra parte, hay que saber reconocer y reproducir los tonos a la hora de escuchar y hablar. “Los tonos marcan el significado de las palabras. Si uno habla con un tono distinto, está diciendo algo completamente diferente”, explica el profesor Garelli.
El secreto para iniciar un idioma largo que puede alcanzar hasta seis años o más su dominio en la lecto-escritura y la comprensión oral, “es la constancia”, aseguran los docentes,.
