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Mendoza se convirtió en la primera provincia del país en avanzar con una regulación integral del cannabis medicinal para uso veterinario, una medida que busca dar respaldo legal a tratamientos que ya se aplicaban. Según los especialistas, pueden mejorar la calidad de vida de animales que padecen enfermedades “crónicas o de difícil abordaje”.

La iniciativa fue oficializada a través de una resolución del Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, que creó el programa REPROVET, un registro destinado a controlar la prescripción, el cultivo, la producción y la utilización de derivados de cannabis en medicina veterinaria.

Para los veterinarios que impulsaron durante años esta regulación, la decisión representó un cambio de paradigma en la salud animal. “Si el cannabis medicinal está reconocido para las personas, queríamos el mismo derecho para los pacientes veterinarios”, explicó Guillermo Genta, médico veterinario y socio fundador de la Asociación Civil Veterinarios Cannábicos Argentinos.

Según sostuvo, el avance normativo reconoció a los animales como seres sintientes y les permite acceder a una alternativa terapéutica que ya tiene antecedentes de uso en distintas partes del mundo.

Apuesta al desarrollo productivo

Además del impacto sanitario, el Gobierno provincial aseguró que buscó que la regulación del cannabis medicinal se convierta en una herramienta para impulsar inversiones y generar actividad económica en zonas rurales de Mendoza.

Durante una visita a un emprendimiento dedicado al desarrollo de cannabis en Guaymallén, el ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, explicó que la Provincia viene trabajando desde la sanción de la ley que regula la actividad para construir un marco jurídico estable que brinde previsibilidad tanto a pacientes como a profesionales y empresas.

“La idea es justamente que en zonas rurales, donde la producción está costando, podamos generar alternativas económicas y nuevos puestos de trabajo, pero siempre teniendo en cuenta la salud pública”, sostuvo el funcionario.

Los registros provinciales para pacientes, médicos, asociaciones y empresas quedarán habilitados de manera digital en los próximos días, permitiendo formalizar la actividad dentro de un sistema unificado de control y seguimiento.

Mema también adelantó que, junto con el ISCAMEN, Mendoza trabaja en el desarrollo de un laboratorio especializado para analizar y certificar los productos derivados de cannabis que se produzcan en el territorio local. La iniciativa apuntó a reforzar los controles de calidad, garantizar la trazabilidad de cada preparación y abrir oportunidades para acceder a nuevos mercados dentro y fuera del territorio mendocino.

“Queremos que los pacientes sepan exactamente qué están consumiendo, quién lo produjo y bajo qué controles se elaboró. Eso aporta seguridad sanitaria, transparencia y también reglas claras para quienes invierten en el sector”, afirmó.

Para qué enfermedades se utiliza 

Genta sostuvo que el cannabis medicinal no reemplaza a los tratamientos convencionales, sino que complementa los tratamientos disponibles.

Entre las patologías donde suele utilizarse aparecen cuadros de dolor crónico, epilepsia refractaria, enfermedades neurológicas, procesos oncológicos, deterioro cognitivo asociado al envejecimiento y acompañamiento de pacientes en etapas terminales.

También puede convertirse en una alternativa para animales que no toleran determinados medicamentos tradicionales debido a otras enfermedades preexistentes.

“Hay pacientes con insuficiencia renal y dolor crónico que no pueden recibir antiinflamatorios o ciertos analgésicos. En estos casos, el cannabis aparece como una herramienta terapéutica adicional para aliviar el sufrimiento”, describió el especialista en diálogo con El Sol.

Cada tratamiento debe ser individualizado y diseñado específicamente para cada animal, de acuerdo con su diagnóstico, evolución y necesidades clínicas.

Qué cambió con la nueva regulación

La normativa de Mendoza estableció un marco legal específico para controlar toda la cadena vinculada al cannabis medicinal veterinario.

Uno de los principales cambios es la creación del Registro de Médicos Veterinarios Prescriptores, donde deberán inscribirse los profesionales que quieran indicar este tipo de terapias.

Para obtener la habilitación será obligatorio acreditar capacitación en medicina cannabinoide, mantener la matrícula profesional vigente y no registrar sanciones éticas.

“Es una herramienta terapéutica más para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Existe evidencia científica creciente sobre su uso en determinadas patologías”, afirmó la veterinaria Agustina Burgos Mat.1140. 

Además, los veterinarios deberán informar en una plataforma oficial cada tratamiento realizado, incluyendo diagnóstico, dosis administradas y evolución clínica del paciente.

La autorización tendrá una vigencia de tres años y deberá renovarse periódicamente. “La regulación permite generar más información, impulsar investigaciones, establecer estándares de calidad y brindar mayor seguridad tanto a los profesionales como a las familias que utilizan estos tratamientos”, sostuvo la profesional.

El rol de los veterinarios

La resolución también incorporó una figura inédita: la del veterinario cultivador. Esto permitirá que determinados profesionales, fundaciones y asociaciones civiles dedicadas al cuidado animal puedan obtener autorización para cultivar cannabis y elaborar derivados destinados exclusivamente a pacientes registrados dentro del programa.

La cantidad de plantas estará limitada según el número de animales bajo tratamiento y cada cultivo deberá quedar debidamente documentado para garantizar la trazabilidad del proceso.

Según explicó Genta, el objetivo es que exista un control absoluto sobre quién prescribe, quién produce y quién recibe los tratamientos. “No puede quedar ningún dato fuera del sistema. Lo que se busca es que todo esté registrado y respaldado porque estamos hablando de medicina y salud animal”, señaló.

Qué pasa con los dueños de mascotas

La normativa también contempló la figura del tutor responsable, es decir, la persona encargada del cuidado del animal. Quienes cuenten con una prescripción veterinaria podrán acceder a un certificado oficial que los habilitará a poseer y administrar los preparados indicados para el tratamiento.

Sin embargo, la regulación aclaró que los particulares no estarán autorizados a cultivar cannabis por cuenta propia bajo este régimen. Esa posibilidad quedará reservada exclusivamente a los profesionales y entidades habilitadas por la Provincia.

Controles de calidad y seguimiento

Otro de los ejes de la resolución es el control de calidad de los productos utilizados. Todos los derivados de cannabis destinados a uso veterinario deberán ser analizados en laboratorios acreditados para verificar su composición y garantizar condiciones de seguridad.

Además, los veterinarios cultivadores y las entidades autorizadas deberán presentar informes periódicos sobre la evolución de los pacientes y el destino de cada producción.

Para los impulsores de la medida, este esquema permitirá generar evidencia científica local y brindar mayores garantías tanto a los profesionales como a las familias que opten por este tipo de tratamientos.

Un modelo que podría replicarse

Desde Veterinarios Cannábicos Argentinos consideraron que Mendoza abrió un camino que podría extenderse al resto del país.

La organización venía trabajando para lograr una regulación específica que permitiera ejercer estas prácticas dentro de un marco legal claro.

“Mendoza entendió la importancia de regular el cannabis medicinal veterinario y ejecutó una herramienta que puede servir de modelo para otras provincias“, concluyó Genta.