El Senado de Mendoza comenzó a analizar el proyecto de ley que crea el Programa de Entrenamiento Laboral Certificado Estudiantil (Enlace Estudiantil), una iniciativa del Poder Ejecutivo que busca que alumnos de los últimos años de escuelas secundarias orientadas y técnicas puedan egresar con experiencia laboral certificada. La propuesta apunta a fortalecer el vínculo entre el sistema educativo y el sector productivo para facilitar la inserción de los jóvenes en el mercado de trabajo.
La iniciativa fue tratada este jueves en una reunión conjunta de las comisiones de Educación; Asuntos Sociales y Trabajo; Hacienda y Presupuesto; y Legislación y Asuntos Constitucionales. Para explicar los alcances del proyecto expusieron el ministro de Educación, Cultura e Infancias, Tadeo García Zalazar, y el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu.
El proyecto establece un marco legal para que estudiantes de entre 16 y 18 años realicen prácticas formativas en empresas e instituciones mientras continúan cursando el nivel secundario. La experiencia tendrá una duración máxima de tres meses, con una carga aproximada de ocho horas semanales distribuidas en dos jornadas de cuatro horas.
Durante su exposición, Vargas Arizu sostuvo que el objetivo es reducir la distancia entre la formación educativa y las necesidades del sector productivo. El funcionario explicó que uno de los principales problemas que enfrentan los jóvenes al buscar su primer empleo es la exigencia de contar con experiencia previa, una condición difícil de cumplir para quienes recién terminan sus estudios.
“Lo que buscamos es darle un marco legal a experiencias que Mendoza ya viene desarrollando y que demostraron buenos resultados”, sostuvo el ministro, quien remarcó que la transformación tecnológica obliga a adaptar permanentemente las competencias que demanda el mercado laboral.
Qué propone el proyecto
García Zalazar explicó que el programa amplía el alcance de las actuales prácticas profesionalizantes de las escuelas técnicas e incorpora a estudiantes de escuelas secundarias orientadas.
Según detalló, la propuesta busca que los alumnos no solo apliquen contenidos académicos, sino que también conozcan el funcionamiento cotidiano de una empresa u organización antes de finalizar el secundario.
Cada estudiante contará con un tutor designado por la institución educativa y otro por la empresa participante. Además, las organizaciones deberán nombrar un orientador encargado del seguimiento del entrenamiento laboral.
Al finalizar la experiencia se realizará una evaluación y se otorgará una certificación de competencias, que incluirá tanto conocimientos técnicos como habilidades blandas, entre ellas trabajo en equipo, responsabilidad, cumplimiento de horarios y alcance de objetivos.
La iniciativa también contempla un estímulo económico para quienes participen del programa y mecanismos de compensación para las empresas e instituciones que asuman tareas de formación y tutoría.
Durante su exposición, García Zalazar sostuvo además que el programa busca fortalecer el vínculo de los jóvenes con el mundo laboral, especialmente frente al crecimiento del grupo de adolescentes y jóvenes que no estudian, no trabajan o han dejado de buscar empleo.
