Andrej Bajuk fue un esloveno que junto con su familia emigró a Mendoza durante el éxodo que tuvo este país en la década de los 40 tras la Segunda Guerra Mundial. Con 5 años, Andrej llegó a tierras argentinas, para asentarse por casi 30 años, donde estudió y enseñó en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y formó una familia.

Pero su vida cobró mayor relevancia cuando se convirtió en una figura política de peso en Eslovenia, en donde llegó a ser primer ministro. A 13 años de su muerte, así fue su vida en Mendoza y sus logros en la política europea.

Origen y vida en Mendoza

Bajuk nació un 18 de octubre de 1943, en la capital de Eslovenia, Liubliana, durante los momentos en los que el régimen nazi ocupaba su país, que entonces formaba parte de la extinta Yugoslavia.

Dos años después, en 1945, sus padres decidieron abandonar el país por la inestabilidad sociopolítica que transitaba la zona desde hace décadas. Principalmente, por la instauración del comunismo yugoslavo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Tras un paso de 3 años por Austria, la familia eslovena llegó a Mendoza, donde el ex primer ministro vivió desde los 5 a los 31 años. Durante estos años, Bajuk estudió en el Colegio Universitario Central, se egresó como economista en la UNCuyo y años después llegó a ser profesor de esta casa de estudios.

Según explicó décadas después, sus estudios y experiencia de la economía argentina le brindó “una dosis importante de calma para tomar decisiones” durante su paso en puestos del Estado esloveno.

Sobre la Argentina, Andrej llegó a compartir su agradecimiento con la vida que le dio su país de adopción: “Es un país extraordinariamente generoso para el que llega e increíblemente tolerante con la diversidad, lo que no he visto en otros países donde viví”.

En Mendoza, el esloveno conoció a Catalina Grintal, la que sería su esposa y madre de sus tres hijos: Tatiana, Andrés y Natasha.

Además de su formación en la UNCuyo, el ex primer ministro estudió una maestría en la Universidad de Chicago y un doctorado en la Universidad de California, Berkeley.

Carrera profesional

La carrera profesional de Bajuk comenzó como docente y secretario académico de la UNCuyo, puestos que ocupó desde 1973 hasta el año 1976, donde fue removido en épocas de la última dictadura militar. Tras esto, en 1975 se mudó a Washington, Estados Unidos, para incorporarse al Banco Mundial y posteriormente, al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Con la separación de Eslovenia del proyecto yugoslavo en 1989, y la posterior disolución de este en 1991, el mendocino por adopción empezó a tantear la idea de volver a su país de origen. En este momento, Andrej se encontraba cumpliendo el rol de representante del BID en París, desde donde comenzó a plantar contactos con la política eslovena.

Vuelta a Eslovenia y carrera política

Durante la década de los 90 Bajuk volvió a su país, en donde tendió fuertes lazos con distintos políticos locales, y en fines de 1999, tras el acuerdo de coalición entre el Partido Demócrata Esloveno, los Demócratas Cristianos Eslovenos y el Partido Popular Esloveno, Andrej asumió el liderazgo de esta nueva fuerza política.

Esto significó que en mayo del año 2000, a raíz de una fuerte crisis política que determinó la caída del gobierno de centro-izquierda de Janez Drnovšek, el mendocino fuera designado por el Parlamento como primer ministro de Eslovenia.

Su mandato duró tan solo 7 meses. Sin embargo, dejó una buena impresión en la población de su país de origen y un legado en la política de su país. El medio esloveno Družina (familia) publicó un contenido por el décimo aniversario de la muerte de Andrej donde se señaló que el esloveno-argentino “se inscribió en la historia política de nuestro país con letras mayúsculas”.

La carrera política del mendocino por adopción continuó tras su paso como primer ministro, ya que asumió el rol de líder de la oposición al fundar el partido Nueva Eslovenia. Además, en 2004 se convirtió en ministro de Finanzas hasta 2008, periodo que se caracterizó por la adopción del euro como moneda en este país.

Tras su gestión de la economía eslovena, Bajuk decidió alejarse de la vida pública y el 16 de agosto de 2011 se conoció la noticia de su muerte en Liubliana.

Reconocimiento post-mortem de la UNCuyo

Como forma de reconocer su paso por las aulas de la UNCuyo, tanto como estudiante como profesor y secretario, la universidad mendocina le otorgó un doctorado honorario póstumo en 2016.

El reconocimiento fue entregado por el Consejo Superior de la universidad a su viuda Catalina, quien en este acto declaró: “Recuerdo muy bien el gran amor y afecto que Andrés tenía por esta Casa de Estudios y su misión de formar jóvenes profesionales”.