A Carolina le diagnosticaron cáncer en 2021. Foto: El Sol.

Carolina Monserrat se enteró de que tenía cáncer de mama en enero de 2021, luego de palparse por “casualidad” un bulto en una de sus mamas. Tras una operación en la que le quitaron el tumor, quimioterapia y rayos, la mendocina superó la enfermedad.

A sus 41 años, la mujer continúa libre de cáncer. Mientras sigue con los controles periódicos, Carolina destaca la importancia de la detección y del diagnóstico temprano.

Carolina Monserrat. Foto: El Sol.

En tanto, si bien reconoce que cuando escucho la palabra cáncer su primera asociación fue la muerte, la mujer que es madre de dos niñas, invita a no temerle a la enfermedad.

Te dicen cáncer y vos te ves vomitado al lado del inodoro, pelada, hecha pelota, muriéndote. Pero le digo a todas las mujeres que están pasando por una situación similar que no se asusten, que van a poder con esto. Si un cáncer de mama agarrado a tiempo, y con un buen diagnóstico, la historia cambia“, reflexionó.

La detección “casual” y su reacción al diagnóstico

Carolina cumplía con los controles ginecológicos anuales, pero no se realizaba el autoexamen de mamas. Una noche, luego de un fin de semana con amigas en el que se “quemó demás”, se estaba poniendo crema en el pecho y sintió algo extraño, una “pelotita”. Esa pelotita era un agresivo tumor.

Lo palpé de casualidad. Cuando toqué esa pelotita rara, inmediatamente me fui a hacer los estudios y dieron mal“, recuerda la mujer.

Carolina asegura que sus médicos fueron fundamentales en la detección temprana y su tratamiento.

Y expresa: “Te dicen cáncer y se te viene toda la película a la cabeza, te imaginás que te vas a morir. Al principio me lloré todo. Me preguntaba cómo se lo decía a mis hijas, cómo lo afrontaba. Mi miedo era por ellas, pensaba con quién se quedaban si a mi me pasaba algo“.

Sin embargo, Carolina asegura que a los pocos días cambió su mentalidad, enfocándose en el tratamiento, y prometiéndose a sí misma que “el cáncer no le iba a ganar”.

Una red de contención que aligera

El primer paso del tratamiento de Carolina fue la operación para extirpar el tumor. Luego, siguieron los bloques de quimioterapia, y por último, la radioterapia.

Le dimos durísimo con todas mis médicas. El proceso médico es duro, pero no imposible. Yo busqué formas para mejorar mi alimentación, cuidar mis defensas. Tuve también mi cuestión espiritual en la que meditaba en las quimios, iba con mi música. Pero lo fundamental que tuve, y lo que más agradezco, fue una red de contención muy grande“, comentó la mujer de 41 años.

De esta forma, relató cómo su familia y sus amigas fueron esenciales durante todo el proceso de recuperación.

Ellos estuvieron en absolutamente todo, me alivianaron muchísimo. Por ejemplo, cuando tenía quimio los viernes, yo sabía que alguien se llevaba a las nenas y me las traían de nuevo el sábado. Descansaba, me recuperaba, me daba baños con sal para desintoxicar el cuerpo. Tenía ese momento de recuperación para mí“, expresó.

El juego como recurso para hablar con sus hijas

Comunicarles la enfermedad a sus hijas, Guillermina (10) y Santina (5), fue un desafío que Carolina decidió transformar en oportunidad.

Me pareció una buena chance para que ellas aprendan a no discriminar. Yo me iba a quedar pelada y había decidido no usar peluca. Les dije que tenía una pelotita que no tenía que tener y que me iban a dar un montón de medicamentos, y que uno de los efectos era que me iba a quedar pelada. Las preparé también por si alguno de los chicos las molestaban o les decían algo“, describió.

Carolina junto a sus hijas, Guillermina y Santina. Foto: El Sol.

Con el correr del tiempo, aquella charla con sus hijas empezó a convertirse en realidad. Así fue que, a la mujer se le empezó a caer el pelo y optó por hacer de ese momento, una especie de juego para las pequeñas.

Lo hicimos bastante divertido. Primero me corté el pelo muy corto, con un corte que jamás me hubiera hecho. Cuando empezó a caerse, ellas me raparon. Invitamos a unas primas, agarraron la máquina y me raparon. Fue un momento divertido, en el que ellas estaban entusiasmadas“, explicó.

Y sumó: “Después se me terminó de caer hasta lo rapado y yo traté de verle el lado positivo: me bañaba en dos minutos, no me tenía que peinar. Para mi no ser optimista no era una opción“.

El después del cáncer

Con emoción, Carolina agradece a sus médicos y recuerda el día en el que terminó el tratamiento. Si bien reconoce que fue un proceso duro, asegura que hoy se encuentra “muy bien y muy feliz”.

El último día que salí de hacer la radioterapia fue muy emocionante. Cuando empecé, me pregunté quién sería el día que termine todo. Salí, y era otra persona; mucho más fuerte, con muchas más ganas de vivir, sin hacerme problema por un montón de cosas que antes no me hacía problema. Renací“, manifestó.

Tras vencer el cáncer, Carolina plantea que hoy es una persona con mayores recursos y ganas de disfrutar la vida. Foto: El Sol.

Actualmente, la mujer expresa que intenta “pasarla bien en todo sentido”, evitando exponerse a situaciones o lugares que le generen malestar, mientras escucha aquello que le transmite su cuerpo.

Si bien menciona que el temor a que vuelva el cáncer “siempre está”, asegura que prefiere no darle entidad al mismo, ya que está ocupándose de ella, de lo que siente, y de lo que puede pasarle.

En tanto, deja un mensaje esperanzador para todas aquellas mujeres que están atravesando una situación similar.

No se asusten, van a poder con esto. Métanle pila que van a estar muy bien y la vida es muy divertida. Agarrado a tiempo, la historia cambia. Por eso la prevención y la detección temprana son fundamentales“, concluyó.