La distancia política entre el gobernador Alfredo Cornejo y el ministro de Defensa, Luis Petri, volvió a quedar en evidencia este lunes en Mendoza, donde ambos desarrollaron actividades oficiales en horarios casi superpuestos, pero sin cruzarse ni compartir escenarios.
La situación reavivó una vez más las especulaciones sobre la relación entre los dos principales referentes del oficialismo provincial, una tensión que ya había asomado durante la campaña electoral y en actos recientes.
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Cornejo encabezó la apertura de sobres de la licitación para la construcción del nuevo Centro Ambulatorio del Hospital Dr. Humberto Notti, acompañado por el ministro de Salud y Deportes, Rodolfo Montero, y por la subsecretaria de Infraestructura, Marité Baduí. El evento se desarrolló en el Centro de Congresos y Exposiciones de Ciudad.
Media hora antes, Petri presentó en la IV Brigada Aérea dos nuevos helicópteros incorporados al Ministerio de Defensa. El acto, de fuerte contenido institucional y militar, no contó con la presencia de funcionarios de peso del gabinete provincial.
Algo similar ocurrió hace apenas diez días en el Cerro de la Gloria, durante la inauguración del Destacamento Permanente del Regimiento de Granaderos a Caballo “Sección Ejército de los Andes”, donde el futuro diputado nacional volvió a mostrarse solo.
Otro punto que marcó el pulso de la relación entre ambos fueron las declaraciones post elecciones del futuro diputado nacional quien dijo que Karina Milei era “la responsable” del triunfo electoral en Mendoza.
Consultado sobre esta reiterada separación en la agenda, Cornejo optó por una respuesta breve, aunque llamativa: “Tenemos una relación perfecta. No conozco bien si hemos sido invitados, pero si lo hemos sido alguien irá”.
Sin embargo, el propio mandatario reveló en su comentario un detalle que no pasó inadvertido: mientras Petri realizaba su presentación en la Brigada Aérea, él ya se encontraba en el Centro de Congresos y Exposiciones. “Estamos acá”, deslizó, evidenciando que ambos eventos se solapaban y que, en la práctica, no había posibilidad de asistencia mutua.
El episodio vuelve a abrir interrogantes sobre el vínculo entre el gobernador y el ministro, quienes transitan un momento político de agendas independientes que, en los hechos, expone una fractura interna cada vez más visible. ¿Se trata solo de problemas de coordinación real o de un distanciamiento que ya forma parte de la dinámica del poder en Mendoza con vistas a un todavía muy lejano 2027?
