Petrolera Aconcagua Energía (PAESA), una empresa que en pocos años se convirtió en una de las mayores operadoras privadas del sector hidrocarburífero en Mendoza, entró en default. Con una deuda acumulada que supera los 230 millones de dólares, la firma inició un proceso formal de reestructuración financiera.
La novedad encendió alertas en la provincia: aunque no es una de las grandes jugadoras del mercado, PAESA ocupa el quinto lugar en el ranking de producción de petróleo mendocino y opera cinco áreas concesionadas, cuatro de ellas en plena actividad.
Según datos oficiales, entre enero y abril de 2025, Aconcagua Energía extrajo 33.508 metros cúbicos de petróleo en Mendoza, lo que representa un 3,2% del total provincial. La empresa se ubica así en el quinto lugar del ranking de producción, lejos del volumen que manejan gigantes como YPF (571.572 m³), Pluspetrol (256.146 m³), Petróleos Sudamericanos (56.202 m³) y Petroquímica Comodoro Rivadavia (54.719 m³).

Pero su relevancia para la economía local no es menor, sobre todo por el alcance territorial y los compromisos de inversión a largo plazo que la compañía asumió con la provincia.
Las cinco áreas que Aconcagua Energía explota actualmente en Mendoza son:

Si bien Chañares Herrados y Confluencia Sur concentran más del 88% de su producción local, lo que ocurre en las otras áreas también es relevante. Payún Oeste, por ejemplo, es una concesión estratégica: le fue otorgada en noviembre del año pasado, con un plazo de 25 años a cambio de un compromiso de inversión de 8 millones de dólares, de los cuales 7 millones deberían destinarse en los primeros cinco años. A la fecha, no ha registrado actividad productiva.
La empresa además lidera proyectos de generación fotovoltaica en Mendoza, con 135 millones de dólares comprometidos en energía renovable, que se suman a los casi 140 millones de dólares destinados al rubro petrolero.
Hasta fines del año pasado, la firma contaba con más de 150 empleados operativos en Mendoza y oficinas en Chacras de Coria. “Venimos erogando entre 50 y 60 millones de dólares por año en la provincia”, aseguraba en ese entonces Diego Trabucco, uno de los fundadores y accionistas de Aconcagua Energía, junto con Javier Basso.
De promesa de expansión a colapso financiero
Fundada en 2016 por dos exejecutivos de YPF, en medio del auge de Vaca Muerta, PAESA creció velozmente con base en adquisiciones, deuda en dólares y una estrategia agresiva de posicionamiento. En pocos años, la compañía amplió su presencia a 14 áreas de explotación en Mendoza, Neuquén y Río Negro, con operaciones tanto en hidrocarburos convencionales como no convencionales, generación térmica y energías renovables.
Pero esa expansión tuvo un costo: más del 80% de su deuda está nominada en moneda extranjera, lo que dejó a la firma extremadamente vulnerable al endurecimiento del crédito y la suba de tasas internacionales.
Finalmente, ese modelo empezó a crujir. En mayo de este año, intentó colocar bonos por 250 millones de dólares en Nueva York para refinanciar pasivos y sostener su plan de inversión. No lo logró: el mercado le exigía un interés superior al 12%, algo que fue considerado “impagable” por la empresa, que esperaba conseguir financiamiento al 10%. El plan fracasó y el castillo financiero comenzó a tambalear.

Ese traspié dejó a la firma sin margen de maniobra. El 14 de junio, Aconcagua Energía oficializó que no pudo cumplir con el pago de intereses de una obligación negociable y comunicó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que iniciaría un “proceso integral de reestructuración”. En paralelo, contrató a la firma Valo Columbus, la misma que diseñó la reestructuración de deuda de Celulosa Argentina, para liderar las negociaciones con los acreedores.
Compromisos que preocupan
La petrolera enfrenta vencimientos inmediatos por 10 millones de dólares en julio y otros 20 millones en septiembre, además del pago de intereses ya atrasados. La deuda total asciende a 229 millones de dólares, lo que equivale a 3,1 veces su EBITDA (ganancia antes de intereses, impuestos y amortizaciones).
Si se suman las obligaciones comerciales por 86 millones de dólares con la petrolera Vista, que le vendió activos en la Cuenca Neuquina, la relación escala a seis veces, una cifra alarmante.
A comienzos de junio, PAESA tenía apenas 6,1 millones de dólares disponibles en caja, según el último reporte de Fitch Ratings, que rebajó su calificación crediticia tras el incumplimiento.
Impacto local y señales de alerta
En Mendoza, la preocupación pasa por la capacidad de la empresa para cumplir con sus compromisos operativos y de inversión en las áreas bajo su control.
“Dada la falta de acceso a fuentes de refinanciamiento en condiciones compatibles con la sostenibilidad del giro ordinario, la compañía priorizará el mantenimiento de la operación, el cumplimiento de obligaciones laborales y operativas esenciales, y la preservación de valor para todas las partes interesadas”, informó Aconcagua Energía en su presentación ante la CNV.

En la práctica, eso significa que por ahora PAESA se enfocará en sostener sus operaciones actuales, pero quedarán en suspenso los planes de expansión. En Mendoza, esto impacta directamente en áreas como Payún Oeste, que aún espera las primeras inversiones.
El Gobierno provincial sigue de cerca el proceso y se pronunció mediante un comunicado. “A pesar del proceso de reestructuración financiera que atraviesa, Aconcagua Energía continúa operando con normalidad en la provincia de Mendoza, manteniendo niveles de producción estables y cumpliendo, e incluso superando, los compromisos de inversión asumidos”.
Además destacó que “la producción promedio diaria en sus áreas concesionadas no ha registrado caídas significativas” y que “la empresa ha ejecutado inversiones superiores a las comprometidas desde el otorgamiento de las concesiones hasta diciembre de 2024”.
