Después de 27 años, el esperado regreso del trío liderado por Sting se vivió el sábado entre éxitos y ovaciones de un estadio Monumental, ante unas 60.000 personas. La jornada comenzó temprano con un breve recital de los locales Cuentos Borgeanos y luego con el telonero internacional Beck.

    La locura de los fanáticos se desató cuando, bajo la llovizna, empezaron a sonar los acordes de Message in a bottle, hit de 1979 que abrió el concierto. The Police recorrió parte de la obra que los unió durante siete años y, por supuesto, no faltaron clásicos como Roxanne, Don’t stand so close to me y Every breath you take.

    PARA EL RECUERDO. Tanto el recital del sábado como el de ayer, según anunciaron los miembros del trío, han sido grabados para su posterior edición en formato DVD. Al parecer, el calor, el entusiasmo y el fervor del público argentino fueron los motivos que hicieron que la banda eligiera a Buenos Aires para realizar el registro audiovisual que servirá como testimonio de su gira de regreso, que continuará en Nueva Zelanda, Australia, Japón,Hawai y Europa.

    SOY UN PERDEDOR. Beck se presentó en el estadio de River Plate a pleno sol y sin la atención de nadie. Sólo cuando interpretó Loser el público recordó que alguna vez no fue aburrido. Beck reconoció como influencias a Bob Dylan y Van Morrison. Pero nadie imaginó que quisiera emularlos con una actitud escénica que nada tenía que ver con su rol de telonero de The Police.

    El público no se divirtió ni distinguió de qué clase de trovador se trataba, en un set en el que el artista se aferró a su guitarra en una actitud casi autista.