El reconocido dramaturgo Pepe Cibrián, de 77 años, se encuentra internado debido a un cuadro respiratorio. La confirmación llegó de parte de su pareja, Ezequiel, en diálogo con TN Show, quien explicó el motivo de su internación.

“Arrancamos hace una semana con una gripe bastante fuerte, y bueno, con medicación yo me empecé a mejorar y Pepe no. Entonces anoche (por el lunes) arrancó con mucha tos y un poco de fiebre“, relató Ezequiel.

Ante la persistencia de los síntomas, la decisión fue llevarlo a la clínica. “Esta mañana (por este martes) le digo ‘Gordi, vamos a la clínica, que te revisen y cualquier cosa te quedás internado, nos quedamos y que te cuiden’. Vinimos y le hicieron todos los estudios”, detalló.

Afortunadamente, el diagnóstico descartó una complicación mayor. Ezequiel llevó tranquilidad al aclarar que “por suerte no es una neumonía, es una bronquitis, pero seguramente nos vamos a quedar hasta mañana o pasado”.

Asimismo, aseguró que el estado de salud de Cibrián está mejorando. “Por suerte está mejorando, ya estaba hablando por teléfono, está comiendo bien. Es básicamente eso, una bronquitis que le agarró fuerte, una gripe, pero ya está mejorando”, concluyó.

El pacto de Pepe Cibrián con sus amigos para una “muerte digna”

La internación de Pepe Cibrián reaviva la conversación sobre un tema sensible que el dramaturgo ha abordado públicamente en el pasado: su deseo de una muerte digna. Esta postura surge a raíz de experiencias de salud complejas que atravesó años atrás.

En 2016, tras una cirugía estética, a Cibrián le descubrieron un cáncer de próstata, del cual debió ser operado de inmediato. Este hecho, sumado a una fractura de cráneo por una caída, marcó un antes y un después en su forma de ver la vida, restándole importancia a lo material.

Debido a su firme convicción de no querer vivir una situación de “decadencia ni decrepitud”, el creador de éxitos como Calígula y Drácula, el musical, ha conversado con algunos de sus amigos más cercanos para pedirles que, llegado el caso de una enfermedad terminal o un estado vegetativo, lo ayuden a morir con dignidad.

“Si mi parte cognitiva fallara o si tuviera una dolorosa enfermedad terminal, yo no pienso sufrir nada. Me da igual si están de acuerdo conmigo, o no. No quiero ser un vegetal y que se tengan que hacer cargo de mí en ese estado, de ninguna manera. Tengo un pacto ético con amigos y así será, ellos me ayudarán a morir”, afirmó en una entrevista con La Nación.

Con información de TN