David Lynch ha fallecido a los 78 años, según anunció este jueves su familia en un mensaje en la cuenta oficial del cineasta en Facebook.
“Con profundo pesar, nosotros, su familia, anunciamos el fallecimiento del hombre y artista David Lynch. Agradeceríamos un poco de privacidad en estos momentos. Hay un gran hueco en el mundo ahora que ya no está con nosotros. Pero, como él diría: ‘Mantén la vista en la dona y no en el agujero’. Hace un día precioso con un sol dorado y cielos azules hasta el final”, destacaron en el comunicado oficial.
El cineasta confirmó en 2024 que sufría de enfisema debido al tabaquismo. El director comenzó a fumar a la edad de 8 años. En 2020 había sido diagnosticado con esta enfermedad, pero dejó de fumar recientemente, cuando la situación se volvió crítica.
“Apenas puedo atravesar una habitación. Es como si caminara con una bolsa de plástico alrededor de la cabeza“, describió a la revista People en noviembre del año pasado.
Del Hombre Elefante a Mulholland Drive
Nacido el 20 de enero de 1946, Lynch estaba pronto a cumplir 79 años. Toda su vida la dedicó al cine, donde revolucionó la pantalla con su universo surrealista, a veces pesadillesco.
Su debut en el cine fue con Eraserhead, con la que llamaría la atención de los críticos. Pero el reconocimiento lo obtuvo con la biografía de El Hombre Elefante, la torturada vida de Joseph Merrick cuyas malformaciones lo llevaron a una vida entre ser objeto de la ciencia y la vida circense como monstruo. La historia tuvo 8 nominaciones a los Oscar, entre ellas, como Mejor Director.
Los años 80 tendrían un destino dispar en la taquilla, pero con el reconocimiento de la crítica. Fracasó con la versión de Dune -hoy reversionada por Gilles Villeneuve-, por lo que decidió apostar más que nada a su particular mundo surreal.
Así llegó la trilogía Blue Velvet -Terciopelo Azul-, que lo devolvió a la gala de los Oscar, Wild Heart -Corazón Salvaje- y la masividad con la serie de televisón que puso en vilo a los Estados Unidos.
Twin Peaks, que marcó una época en la cruza entre una historia de misterio y la telenovela tradicional norteamericana, más elementos fantásticos, que suceden en un pueblo maderero, a partir del crimen de Laura Palmer.
La producción de David Lynch seguiría su derrotero, alternando éxitos en taquilla con buenas críticas, hasta llegar a 2001 con el estreno de la que muchos consideran la mejor película del cine, desbancando de ese sitial nada menos que a Ciudadano Kane y El Padrino: Mulholland Drive, una historia sobre el lado oscuro de Hollywood. Por esta película, Lynch fue reconocido como Mejor Director en el Festival de Cannes de ese año.




