El humorista y actor de cine, teatro y televisión Carlitos Balá murió este viernes a los 97 años, un ícono de las infancias argentinas que queda inmortalizado con su más famosa frase: “¿Qué gusto tiene la sal?”. 

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Con más de 60 de trayectoria artística, desde sus comienzos en radio con “La Revista Dislocada” junto al recordado Délfor Amaranto en 1955 y tres años más tarde junto al trío que integraba con Jorge Marchesini y Alberto Locati.

En sus inicios realizaba monólogos y chistes a los pasajeros de la línea 39 de colectivos (transporte público de la Ciudad de Buenos Aires), que le permitió relacionarse con el público, venciendo su timidez y adquirir experiencia.

Sin dudas su popularidad creció en la televisión con sus programas y participaciones como “Telecómicos”, “Calle Corrientes” y “El show super 9”, con Mirtha Legrand y Duilio Marzio, para luego sucederle una serie de programas exitosos como “Balamicina”, “El soldado Balá”, “El flequillo de Balá”, “El clan de Balá”, “Balabasadas”, “El circus show de Carlitos Balá”, “El circo mágico de Carlitos Balá” y “El show de Carlitos Balá”, que también llevó en vivo por distintas provincias.

Sus ocurrencias perduran con el paso de las generaciones, como sucede con “¿Qué gusto tiene la sal?, “Angueto quedate quieto”, “Ea ea ea pe pe”, “y como el movimiento se demuestran andando pues, andemos”, “sumbudrule” y “un gestito de idea”, entre muchas otras.

¿Qué gusto tiene la sal?

Quizás la más famosa sea la que “se viralizó” cuando aún no era tiempo de redes sociales. “¿Qué gusto tiene la sal?” Y todos los chicos respondían al unísono: ¡¡¡Salaaaado!!! 

La idea nació en 1969, en una tarde tranquila en Mar del Plata. Un chico lo miraba atento y Balá haciendo como que no lo veía, preguntó varias veces en voz alta: “¡El mar! ¿Qué gusto tendrá el mar?” El nene permanecía en silencio y él siguió: “Ahhh, el mar tiene gusto a sal. Pero, ¿qué gusto tiene la sal?” Y antes de salir corriendo, el chico le respondió. “¡Pero, qué gusto va a tener la sal! ¡Salada!” Y así nació un éxito que atravesó generaciones de argentinos.

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El chupetómetro

Otra gran estrella fue el chupetómetro, un recipiente cilíndrico de dos metros de largo donde cientos de chicos depositaban sus chupetes, la excusa para dejar de usarlo. “Nunca los conté, ojalá lo hubiera hecho, porque hubiera entrado en el Guinness. Dos, tres millones, qué sé yo”.

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Su perro Angueto

Angueto, el perro invisible de Carlitos Balá, es una idea que surgió en una tienda en Disney. El comediante estaba siempre atento y encontró una correa rígida y se le ocurrió hacer el chiste del perro. “Un turista que estaba al lado se asustó y me gustó la idea porque pensé que podía ser un buen personaje. Cuando llegué a Buenos Aires, mandé hacer una correa similar y le puse Angueto por mi hija Laura. Cuando era chica, con mi mujer le decíamos ‘Anguetita’, una palabra inventada”, contó.

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