Una bomba tras otra durante dos horas. La entrevista que los duques de Sussex, el príncipe Enrique y Meghan Markle, le concedieron a Oprah Winfrey poco más de un año después de desvincularse de la familia real británica, ha estado repleta de declaraciones explosivas.
Markle, de madre negra y padre blanco, ha relatado –y Enrique ha corroborado– que hubo “preocupación” en el palacio por cómo de oscura sería la piel de su primer hijo, Archie; que durante un tiempo ella tuvo pensamientos suicidas constantes, pero “la institución” no quiso ayudarla y que el príncipe Carlos no le responde al teléfono a su hijo menor.
También han salido a relucir las fricciones con Kate Middleton, han revelado que se casaron en secreto tres días antes de la boda oficial y que el segundo hijo que esperan es una niña.
Los mayores palos han recaído en la casa real que, según ambos, los dejó desprotegidos ante los tabloides. La actriz, eso sí, ha perdonado a la reina: “Siempre fue encantadora conmigo”.

Preocupaba la piel oscura de Archie
Durante el embarazo de su primogénito, Archie, Buckingham les informó de que el bebé no tendría título de príncipe o princesa (aún no sabían el sexo), y que tampoco contaría con seguridad, a pesar de que la pareja era acosada por la prensa amarillista. Además, “hubo preocupaciones y conversaciones sobre lo oscura que podría ser su piel cuando naciera”, ha afirmado la actriz de 39 años. Su esposo, de 36, ha corroborado la acusación de racismo contra la realeza, aunque ninguno ha querido dar nombres. “Sería demasiado perjudicial para ellos”, ha apuntado Markle, aclarando que el tema no se abordó una sola vez, sino varias.
Intento de suicidio
Durante los cuatro años que Meghan Markle ejerció su papel monárquico estuvo preocupada por su salud mental. Varias veces le pidió ayuda a la institución, pero ha asegurado que le negaron el internamiento en un centro para recuperarse por la imagen que aquello podía proyectar. La duquesa sintió, ha dicho, que si no le revelaba a su esposo el dolor que padecía “no iba a querer seguir viviendo”.
“Tuve pensamientos suicidas constantes y claros”, ha afirmado. Y Enrique ha añadido: “La familia tiene una mentalidad de ‘esto es lo que es, no se puede cambiar’. No tenía en quién apoyarme”. Para ambos, hubo “falta de entendimiento y apoyo” por parte de la familia real y de los medios.
“Tenía miedo de que se repitiera la historia de mi madre”, ha señalado el príncipe en alusión a Diana de Gales, quien sufrió depresión y murió perseguida por los tabloides. En un momento de la entrevista, la pareja ha asegurado que ambos salvaron sus vidas mutuamente.
Tres días antes de la boda, el arzobispo de Canterbury casó a la pareja en una ceremonia sin invitados, según han contado los protagonistas en una parte de la entrevista. La duquesa ha manifestado a Oprah Winfrey que se siente feliz de poder vivir ahora “de forma auténtica”.
La rivalidad con Kate Middleton
Los supuestos rifirrafes con Kate Middleton también han salido a relucir. La misma semana de la boda, la duquesa de Cambridge hizo llorar a la actriz estadounidense por un tema relacionado con los vestidos que iban a lucir los pajes del cortejo real. Pero seis meses después, la prensa publicó una versión diferente: que Markle había hecho llorar a Kate en la víspera del matrimonio. “Este fue un punto de inflexión”, ha remarcado la duquesa de Sussex, ya que Buckingham “sabía que era mentira” y nadie dijo nada. “Estaba desprotegida”, ha concluido la actriz. La prensa británica ha exprimido hasta la saciedad la supuesta enemistad entre ambas cuñadas. “Quieren una narrativa en la que haya una heroína y una villana”, ha apuntado Markle.
Para Enrique, en tanto, el punto de inflexión fue la primera gira que hicieron como matrimonio, en Australia. “Meghan se portó espectacular con la gente. Eso a la familia real le trajo recuerdos y no les gustó”, ha sostenido en alusión a su madre, cuando robó las miradas en su visita al país oceánico y dejó en las sombras al príncipe Carlos.
Roces con Carlos
Sobre su padre, quien asegura que no contesta a sus llamadas desde que ambos anunciaron su retiro de la familia real, Enrique ha dicho que lo ha “decepcionado”. Acerca de la relación con su hermano Guillermo, ha revelado: “En este momento… hay un espacio entre nosotros. Espero que las heridas se curen con el tiempo. De cualquier manera, estoy orgulloso de todo lo que hemos pasado juntos”.
Elogios para la Reina
Los mayores halagos de toda la entrevista se los ha llevado la reina de Inglaterra. “Siempre fue estupenda conmigo”, ha afirmado Markle, quien la describió el día que la conoció como “fácil y adorable”. El príncipe Enrique ha asegurado que la relación con su abuela es muy buena y que hablan con mucha frecuencia. “Ella lo entiende”, ha apuntado.
Hace un año nació en el Reino Unido el término Megxit –un juego de palabras entre el nombre de la duquesa y el Brexit–, que se utiliza para retratar la ruptura de los duques de Sussex con las responsabilidades de la familia real. El matrimonio ha defendido que su intención nunca fue desvincularse y que, si hubieran recibido la ayuda que pidieron, se habrían quedado. Sin embargo, Enrique ha reconocido que, de no ser por su esposa, no habría dado un paso al lado. “Estaba atrapado. Ella me hizo ver la realidad de lo que estaba viviendo, preso en el sistema de la familia real. Mi padre y mi hermano siguen atrapados y no van a poder salir”, ha afirmado. A Markle, por su parte, le pareció ridículo que después de renunciar a su carrera y a su vida “por amor”, le achacaran las responsabilidades.

