Roberto Fontanarrosa es sinónimo de humor, de literatura y de la pasión por el fútbol. Además de ser uno de los autores más entrañables de la literatura nacional, “El Negro” -a través de sus obras- acercó al futbolero al mundo de los libros e inundó de fútbol a personas que no le interesaban el deporte. Luego de padecer Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), falleció a sus 62 años el 19 de julio de 2007.
Fontanarrosa nació en Rosario, provincia de Santa Fe, el 26 de noviembre de 1944. “Canalla” desde la cuna (nunca tuvo problemas para decir que era hincha de Rosario Central), “el Negro” comenzó en el mundo de las historietas y la literatura a fines de los años 60 a través de la revista Boom de Rosario.
Como historietista, dio vida a “Inodoro Pereyra”, a “Boogie, el aceitoso”, e ilustró una innumerable cantidad de chistes sueltos.

A su vez, desde su faceta literaria publicó varios libros de cuentos y novelas, entre ellos “El mundo ha vivido equivocado”, “Uno nunca sabe”, “Best Seller”, “El Área 18″ y “La mesa de los galanes”.
El punto donde se une su intensa producción artística está precisamente en el estilo único e inconfundible que logró desarrollar. Cada una de sus obras se destaca no solo un sentido del humor singular, sino también una profunda sabiduría de vida, todo de la mano de una enorme imaginación.
Aquí algunas de sus mejores frases:
- “Para el Sabio no existe la riqueza. Para el Virtuoso no existe el poder. Y para el Poderoso no existen ni el Sabio ni el Virtuoso”.
- “Me genera algo de vergüenza ver si alguien lee mis chistes en el colectivo, digamos. Yo estoy en un boliche y veo que alguien está por mirar un diario y ya me pongo pálido y me digo: “¿Qué pelotudez habré publicado hoy!”.
- “Me aburro cuando salgo de vacaciones. No sé qué hacer con el tiempo”
- “Si quieres alcanzar la sabiduría ¡empieza a correr ya!”
- “Muy distinto es no decir lo que se piensa que no pensar lo que se dice”.
- “El loro plagia la palabra, pero quien está preso es el canario”.
- “Reparad en ese pato que corre. Reparad en aquel cordero que trisca. Reparad esa cerca que huyen los animalitos”.
- “Lo llamaron científico, estadista y pensador. Pero nunca fue tan feliz como cuando lo llamaron ‘Bichi’”.
- “A mí no me va eso del nirvana o los jardines con minas tocando la flauta. A los dos días ya te querés cortar las pelotas. Al Cielo le pondría canchitas y un par de bares, porque en el bar estás en tu casa y a la vez estás balconeando la calle”.
- “Me cuesta la relación con la computadora. Me hace más preguntas que mi mujer. Viste que vos decís “Ahora salgo” y la computadora te pregunta: “¿quiere efectivamente salir?”, “Guarda esto?”, “¿Conserva lo otro?”. Dejate de hinchar las pelotas… apagate de una vez por todas”.
- “Sólo dos veces mi mujer me despertó antes de las diez de la mañana: una fue cuando me dijo: ‘Invadieron las Malvinas’. Y la otra: ‘Diego firmó para Newell’s’. Dos catástrofes”.
- “Cuando digo que yo lo ví jugar a Menotti, salta el tema de la edad y me preguntan, “¿pero cómo, vos lo viste jugar?”. Y Menotti jugador es uno de mis recuerdos más recientes”.
- “A mí el fútbol me sirve para acordarme de fechas. Porque soy un desastre para eso. Por ejemplo, se que mi Viejo murió en el 71, pero no se en qué día, o en qué mes. Entonces me guío por los Mundiales”.
- “Algunos intelectuales serios habrán ocupado sus horas leyendo a Tolstoi, mientras yo leía El Gráfico”.
