En la tercera fecha que Rosalía ofreció en el Movistar Arena de Buenos Aires, La Joaqui fue la invitada de “El confesionario”, el segmento que la artista española incorporó a su gira y en el que distintas figuras comparten historias personales frente al público. Antes habían pasado por ese espacio Lali y Ángela Torres; esta vez fue el turno de la intérprete de Butakera.
La participación de La Joaqui se dio días después de confirmar su separación de Luck Ra, una ruptura que generó una fuerte repercusión en redes sociales y dio lugar a rumores de una supuesta infidelidad que señalaban a Tuli Acosta como tercera en discordia. Sin embargo, tanto la bailarina como la propia cantante desmintieron esas versiones.

Sobre el escenario, La Joaqui eligió hablar desde otro lugar. A través de un relato cargado de metáforas, reflexionó sobre el amor, el desamor y la responsabilidad afectiva.
“Tenemos algo en común: mi corazón nunca es mío porque siempre lo doy”, comenzó diciendo, en referencia a una de las canciones del último disco de Rosalía.
Luego recordó el viaje que realizó junto al cantante cordobés, convencida de que recibiría una propuesta de casamiento.
“Siempre soñé con casarme. Un día encontré a mi príncipe azul y me enamoré perdidamente. Pensé que ese viaje era el momento de la propuesta”, relató.
Sin embargo, la historia tomó un rumbo inesperado. “El cuarto día llegó la propuesta, pero no de compromiso. Era de separación”, confesó, lo que provocó una ovación del público.
La artista contó que, tras ese momento, recurrió a su psicólogo buscando respuestas y esperando encontrar un responsable por el final de la relación. Pero, según explicó, la reflexión terminó siendo otra.
“Entendí que, si quien yo amo me deja de amar, no se convierte en un monstruo. Esa persona no era mi perla”, sostuvo, en alusión a La perla, una de las canciones del último álbum de Rosalía.
En el tramo final de su relato llegó la frase que más repercusión generó.
“Había una perla muy zorra que destruyó mi autoestima, mi pareja y hasta mis ganas de volver a querer. ¿Sabés quién era esa perla? Yo”, expresó.
Finalmente, aseguró que comprendió que durante mucho tiempo relegó sus propias necesidades por priorizar a la otra persona.
“Tenía tanto miedo de que me dejaran de querer que acepté cualquier dosis de amor que no me alcanzaba. Entendí que cada vez que elijo a alguien, me dejo de elegir a mí”, concluyó.
