Jorge Lanata.

El periodista Jorge Lanata, de 64 años, fue sometido a una segunda operación este viernes, tras haber sido intervenido de urgencia dos días antes en el Hospital Italiano, donde se le extirparon 60 centímetros de intestino debido a una isquemia intestinal.

En la mañana de este viernes, a las 10, Lanata volvió al quirófano para una cirugía exploratoria que permitió a los médicos evaluar el estado de su intestino y abdomen luego de la primera intervención. Aunque su salud mostró una leve mejoría, se prevé una tercera operación para el lunes 14.

Segunda cirugía y nuevas intervenciones

El procedimiento de este viernes fue de carácter exploratorio, y se llevó a cabo para monitorear la condición interna del periodista.

Su esposa, Elba Marcovecchio, conversó con la prensa al finalizar la intervención, donde aclaró que esta segunda operación fue parte de un proceso programado: “Esta segunda exploración que hicieron salió bien y nos queda una tercera”, expresó, manifestando alivio por los resultados.

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Sin embargo, Marcovecchio también mencionó que, a pesar de que la próxima intervención está prevista para el 14 de octubre, no hay certezas de que sea la última. La incertidumbre generada por cada cirugía ha sido un factor de nerviosismo para la familia, especialmente debido a las anestesias generales a las que Lanata ha sido sometido. “Obviamente que cada intervención nos pone muy nerviosos porque es anestesia general”, señaló la abogada.

Interna familiar reavivada por la operación

Elba Marcovecchio también reveló su descontento por haberse enterado de esta segunda cirugía solo al llegar a la clínica. Aunque prefirió no entrar en detalles sobre la interna familiar, dejó entrever que no fue informada a tiempo sobre la decisión médica. “Eso fue algo que pasó, pero no quiero traer inconvenientes internos que no tendrían que haber pasado“, expresó, visiblemente molesta.

Al ser consultada sobre la participación de Bárbara, la hija de Lanata, en la toma de decisiones médicas, Marcovecchio fue tajante al evitar la polémica. Tras ser preguntada si Bárbara estaba al tanto de la primera operación, la abogada permaneció en silencio durante varios segundos antes de responder, prefiriendo no ahondar en la controversia.

“Yo lo que no quiero en este momento es más despelote”, afirmó, destacando que las decisiones familiares deben ser conjuntas y coordinadas para evitar conflictos innecesarios en un momento tan delicado.

Un pedido de calma en medio de la tensión

A pesar de las diferencias familiares, la abogada insistió en la necesidad de mantener la calma para evitar tensiones adicionales en el entorno de Lanata, quien ya lleva 120 días internado. “Creo que todos estamos acompañándolo y todos tenemos que estar cuidándonos de nervios innecesarios”, reflexionó, subrayando la importancia de estar unidos en este momento.

Finalmente, Marcovecchio compartió que mantuvo un diálogo con los médicos para evitar futuros malentendidos. “Una cosa es lo que se dice y otra es lo que se hace. Lo de hoy no estuvo bueno”, concluyó, en referencia a la falta de información sobre la cirugía que recibió al llegar al hospital.