¿Quién piensa en las personas que escuchan radio de madrugada? ¿Qué tipo de público es el que se encuentra desvelado mientras el resto duerme? ¿Qué tipo de perfil tiene un locutor de este tipo de programas? “Mientras Juana Duerme”, obra de la mendocina Carolina Duarte del Río, en esta versión con dirección de Horacio Ferrer, plantea este tipo de preguntas.
La obra nos presenta a Gaspar (Hernán Ortiz Bandes), un locutor pensativo, con tintes poéticos, invadido por sus propios conflictos internos. Se pueden ver algunos fragmentos de su rutina en la radio y de sus miedos, siendo que tanto él como sus “escuchas radiales” se necesitan mutuamente. Existe una reciprocidad constante de las personas que quieren dar un mensaje cuando el mundo está en silencio y quienes necesitan escucharlo. Es fácil sentirse identificado por el muy buen trabajo que realiza el actor para sentirnos parte de la vida de ese personaje y trasladar esas dudas a nuestra vida cotidiana, fuera del ámbito teatral.




Como contraparte de Gaspar aparece en escena Juana (Agua Mercedes Somoza) con una actitud en principio más desafiante, como esos animales salvajes que buscan revelarse contra el mundo para esconder su verdadera fragilidad. Poco a poco la vamos descubriendo y abrazando en sus conflictos, en la complejidad de su propia historia y en sus necesidades sentimentales.
Ambos personajes son atravesados por música de rock de distintas épocas, como nexo de sonido, que nos va dando una idea de qué edad puede tener el público escuchante de la radio, la cual acompaña tanto a la obra como a la nostalgia de una época en que ese tipo de música era la que reinaba.
Completan este mundo de trasnoche diversos sujetos tácitos que hacen al ambiente en el cual se desarrolla la historia: voces en el teléfono, productores radiales y seres que requieren de la ayuda o cuestionan a los personajes principales. Incluso en otro negocio que poco tiene que ver con la radio (¿o está todo relacionado y yo no me di cuenta?)
Esta se muestra como una obra dinámica, trasparente y melancólica. Plantea un estado mental distinto del cotidiano, un mundo de noctámbulos, de insomnes, de personas con un ruido adentro que cuesta exteriorizar. El doppelganger de una persona normal atravesado por un ritmo circadiano diferente. Definitivamente, “el mundo es un lugar horrible y es difícil encontrarse”. Sintonicemos el dial y veamos qué nos depara.
Esta obra, que lleva cuatro años de trabajo y preparación (pandemia mediante) se comenzó a presentar en Casa Violeta en noviembre de este año para luego llevarla a la Sala Tito Francia y promete volver el año que viene.

Es importante confiar y respetar el teatro mendocino, que tiene mucho que ofrecer y mucho que enseñarnos sobre quienes somos y qué hacemos en nuestro día a día.
Por mi parte, esta será la última crítica teatral del año, ya que el calendario gregoriano 2023 se nos va despidiendo. Esto ha sido todo por ahora, mis estimados y estimadas bacantes y amantes del teatro. Gracias por estar del otro lado. Nos vemos en las redes virtuales (me encuentran como @abel.lisman) o el año que viene en este mismo lugar. Felices fiestas.
Ficha técnica de la obra
Intérpretes: Hernán Ortiz Baldes – Agua Mercedes Somoza
Dirección: Horacio Ferrer
Diseño escenográfico y lumínico: Belén Oviedo
Diseño sonoro: Daniel Perez Ibarburen
