Desde que yo era un culillito que jugaba a las figuritas y escuchaba las aventuras de Tarzán y de Juana, que nuestro país viene soportando una crisis económica, y por lo que decían mis viejos, cuando ellos eran culillitos también se hablaba de lo mismo. Por lo que uno debe deducir que el estado normal de nuestro país es el de crisis económica. Somos crisistas. Ahora mismo estamos soportando otra crisis que pone en peligro facetas muy importantes de nuestra personalidad.

    Porque está disminuyendo el consumo de carne, y nosotros siempre nos hemos caracterizado por ser argentinos, occidentales, y carnívoros. El asado ha estado presente en nuestras reuniones, celebraciones, festejos, paseos, efemérides. Y ahora, cada vez lo consumimos menos.Va a llegar el momento en que nos preguntemos:“¿Te acordás de cuando los asados los hacíamos de carne?”. La situación es tan grave que ayer, una señora entró a una carnicería con una cámara fotográfica y empezó a sacar fotos a los cortes.

    Cuando el carnicero le preguntó qué estaba haciendo, la señora le dijo: “Es para los pibes, para que conozcan”. No podemos permitir este avasallamiento a nuestros atavismos gauchos. Porque podemos llegar a decir que la diferencia entre las vacas argentinas y las vacas de la India es que en la India las vacas son sagradas. Por lo demás, en ninguno de los dos lugares se comen.