Un 13 de agosto, pero de 1925, nacía en el barrio porteño de Chacarita Carlos Salim Balaá, descendiente de inmigrantes sirio-libaneses, que más tarde se haría famoso bajo el nombre Carlitos Balá. Dueño de un humor sano e inocente, creó personajes, sketchs y frases inolvidables. Una marca registrada vinculada a la infancia de varias generaciones, a ese humor naif que, como tal, aún hoy sigue despertando sonrisas. Creó un estilo con identidad propia.

De muy jovencito ya se subía a los colectivos de la línea 39 en Chacarita, su barrio. Los choferes lo conocían y muchos de los pasajeros también. En cuando se ponía primera por Federico Lacroze hacia Palermo, empezaba la función nómade. Carlitos comenzaba a desandar chistes, contar pequeñas historias, interpretar personajes y entablar un ida y vuelta genuino con ese público espontáneo y poco usual. Esa platea de 21 asientos que no imaginaba que estaba ante quien, con los años, se convertiría en la gran estrella del espectáculo para chicos y en el creador de frases que, con solo decirlas, remiten a él. “¿Qué gusto tiene la sal?”, o un golpeteo que incita a una sola respuesta: “Balá”. Todo dicho.

Norma era su hermana menor y siempre le había insistido en tomar clases de teatro, sin embargo nunca se vio capaz por la vergüenza que le daba exponerse ante otras personas aunque eso quedó atrás unos cuantos años después. Cuando tenía 30 un amigo lo invitó a probarse en el programa radial “La revista dislocada”. Allí se presentó como “Carlitos Valdez” y ganó su lugar en el programa. No obstante, al finalizar el concurso cambió su nombre artístico simplemente a Carlitos Balá.

La radio fue su lugar por mucho tiempo, pero con “La Telekermese Musical” explotó en la pantalla chica. El éxito y la sensación Balá, así como su flequillo y corte de pelo, fue rotundo y para 1964 ya tenía su propio programa, el cual llamó “El Soldado Balá”, emitido por Canal 13. Previamente ya había aparecido en algunas entregas de Susana Giménez, realizado participaciones en otros ciclos televisivos y actuado en las películas de Canuto Cañete.

A partir de aquel primer espacio que era solo para él, nacieron otros proyectos, todos con su apellido de por medio, como “El Clan de Balá”, “El flequillo de Balá”, “El show de Carlitos Balá”, “El circus show de Carlitos Balá” y “A jugar con Teddy y Carlitos Balá”. Todos fueron recibidos de manera extraordinaria por el público, que apoyaba -y lo sigue haciendo- cualquier cosa en la que participaba el creador del “Sumbudrule”.

En sus distintos programas llevaba consigo el famoso chupetómetro, cubículo en el cual miles y miles de niños dejaban los chupetes que ya no utilizaban. Esta idea la entregó tiempo después a Julián Weich cuando en el año 2009 visitó su programa “Justo a tiempo”, donde Balá prometió donar el recipiente para que continúe la tradición que él había comenzado.

A su vez, entre los personajes que ha realizado durante su carrera se encuentran el Indeciso, el Mago Mersoni y el inolvidable Petronilo, además de haber originado frases que aún siguen vigente en la memoria popular como la pregunta “¿qué gusto tiene la sal?” y su multitudinaria respuesta: “¡Salado!”, “Angueto quedate quieto”, “¿Un gestito de idea?” y “¡Mirá como tiemblo!”.

Reconocimientos a un grande
La misión de Balá estaba cumplida, hacer reír no es para muchos y él lo ha sabido hacer mejor que nadie. Por esto es que en múltiples oportunidades ha sido reconocido con premios y distinciones, como ocurrió en el 2010 al ser homenajeado junto a Palito Ortega, Alberto Sileoni, Manuel García Ferré y Andrea Del Boca bajo la consigna de “haber hecho feliz a una gran cantidad de niños y adolescentes entre las décadas del ’40 y ’70”. Un año antes había sido declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad por la Legislatura porteña.

Asimismo, le fue otorgado un “Reconocimiento a la Trayectoria” en los Premios Martín Fierro del año 2011, también su figura está inmortalizada en una estatua en la entrada de una pizzería así como un mural de él está pintado en el ingreso del estadio de su amado Chacarita, reconociéndolo como el hincha del funebrero más reconocido a partir de una idea surgida por los aficionados.

Carlitos Balá y su carrera ha sido inspiración para muchos artistas del país para crear todo tipo de espectáculos para niños. Panam y Piñón Fijo son claros ejemplos de ello y ambos han tenido el placer de recibirlo en sus shows en diversas oportunidades en carácter de invitado especial.